jueves, mayo 25, 2017

Teatro en Resistencia o el retorno de "Fresa y chocolate"

Un espectáculo que siempre será oportuno.
Teatro en Resistencia, que alude al actual contexto social y político de Venezuela, es un valioso proyecto de difusión cultural que adelanta, desde hace varias semanas, el Grupo Actoral 80 (que lideriza Héctor Manrique). Está destinado a mostrar gratuitamente, una vez al mes, algunos de los espectáculos que se exhiben en la salas comerciales de Caracas, gracias a la complicidad de sus gerentes, buscando así propiciar la reflexión y drenar la tensión nerviosa de los espectadores, sin distinción de tendencias políticas e ideológicas.  
Ahora le tocó el turno al Teatro Municipal de Chacao -antes se hizo en el Teatro Trasnocho- donde ha exhibido, nada nada y nada menos, que Fresa y chocolate, obra anti homofóbica del cubano Senel Paz (1950). Bien dirigida por Manrique y actuada gracias a Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Wadih Hadaya, y con la pulcra producción de Carolina Rincón.
El grupo Actoral 80 ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica, cuando estrenaron, durante la temporada 2015, Fresa y chocolate,  cuyo texto nació del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo del mismo Senel Paz y después se hizo cine (1994)  gracia a los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.
A buena hora, el teatro criollo tercia y acentúa su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia; enfermedad psicosocial que se caracteriza por tener una profunda aversión hacia los homosexuales, otra más de las manifestaciones del fascismo, miasma ideológica que utilizan algunos deshonestos activistas políticos de izquierda o derecha. Conocen los teatreros que el mundo se divide entre países que persiguen la homosexualidad y los que reconocen y amparan los derechos de gays y lesbianas, pero que en unos y otros persiste el odio hacia las relaciones íntimas entre seres del mismo sexo. Y por eso los hacedores de las artes escénicas están en combate.
CRUDA REALIDAD SOCIAL
En el teatro Municipal de Chacao, el pasado domingo 21, se plasmó de nuevo la cruda realidad social de la Cuba revolucionaria, durante varias décadas del siglo XX. Plasma la relación de amistad que brota y se establece entre Diego (Juan Vicente Pérez), artista gay que cree en la libertad y trata de ejercerla, y David (Daniel Rodríguez), estudiante universitario cargado de prejuicios en contra de la homosexualidad, quien además sigue las orientaciones del régimen castrista. La personalidad racional y desenfadada y tierna de Diego penetra y conquista finalmente la mentalidad del revolucionario David, quien reevalúa sus concepciones no solo de la homosexualidad, sino también sobre lo que significa ser un auténtico revolucionario, a pesar de su homofóbico compañero Miguel (Wadih Hadaya) quien planea utilizarlo para espiar a Diego, persona a quien el régimen considera "aberrante y peligrosa”. El desenlace es el nacimiento de una fuerte amistad entre Diego y David, quienes se separan porque el artista gay sale de la isla en pos de otras metas.
No tiene Fresa y chocolate  un final edulcorado ni nada que se le parezca, solo una propuesta para que el público analice y tome una posición, porque sí  entre los antiguos romanos, griegos, chinos y egipcios la homosexualidad  era solo una manifestación más de la sexualidad del ser humano, sin calificativos ni otra relevancia, las religiones judeocristianas y la era moderna hicieron cambiar tal situación, hasta castigar, censurar y prohibir tal expresión, por intermedio de la homofobia, que puede incluso llevar a la cárcel o a la muerte. En Cuba el odio ha disminuido porque incluso Fidel Castro admitió que su régimen se excedió y hasta una sobrina suya, Vilma Castro Espín, ahora es líder y defensora de los derechos de los LGTBI.
El montaje venezolano que deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia!
Hay que recordar al público que aunque la homofobia está prohibida en Venezuela, según la Carta Magna de 1999, esa enfermedad psicosocial esta tan enraizada en la sociedad venezolana, que pasaran muchas generaciones hasta que el respeto hacia los demás sea norma de vida y para la educación, y en especial las artes, son las más eficaces herramientas.
Y es por todo eso que Manrique y el GA 80 han escenificado Fresa y chocolate y la han convertido en su pieza de repertorio. Ellos creen y manifiestan que “la razón fundamental para montar esta obra es que en la sumatoria de todas las voluntades estará la solución de nuestros problemas como sociedad, en Fresa y chocolate se ejemplifica como la marginación en cualquiera de sus estadios sólo lleva a la fractura íntima y pública del hombre y esas fracturas y desarraigos llevan al empobrecimiento de las personas”.  Y reiteran que “el amor es una fuerza modificadora. Creemos que si hay algo que le está haciendo falta a nuestra sociedad es el respeto a la vida, a las ideas de los demás, porque nos enriquecen”.
CRIMEN DE ODIO

 Mientras el cine venezolano denuncia y fustiga a la homofobia con sus peliculas y las lleva a los festivales internacionales, donde además gana premios de prestigio, nuestro teatro también lo hace o lo prosigue haciendo porque así lo comenzó Isaac Chocrón, en 1971, con esa pieza icónica que es La revolución, puesta en escena por Román Chalbaud y con Rafael Briceño y José Ignacio Cabrujas en su reparto. No es gratuito, pues, que en este siglo  los films criollos  Azul y no tan rosa  de Miguel Ferrari (2012), Pelo malo  de Mariana Rondón (2013), Desde allá  de Lorenzo Vigas (2015)  y Tamara de Elia Schneider (2917) sean un cuarteto de oro cultural y mediático contra una de las más feroces discriminaciones: la homofobia. El Grupo Actoral 80 (GA80), como lo señalamos antes, ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica con su excelente Fresa y chocolate. El montaje   deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia! A buena hora, el teatro y el cine criollos tercian y acentúan su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia. Y por eso que todos los hacedores de las artes escénicas están en combate, con su Teatro en Resistencia.

lunes, mayo 22, 2017

Festival de Teatro Breve en Caracas

La crisis no le baja el telón al teatro caraqueño.
La compleja situación sociopolítica que vive el pais y especialmente Caracas no detiene al teatro y es por eso que se ha programado el festival Corto y variados, un novedoso y variopinto espectáculo que reúne seis obras cortas, de 20 minutos cada una, el cual se presentará en una sola función diaria, desde el 25 de mayo hasta el 2 de julio, en el Teatro Escena 8 de Las Mercedes.
Este experimento, como como lo denomina su organizador, el productor José Manuel Ascensao, permitirá ponderar montajes como Quedé loca por bocona, Chicas Venganza, Las amantes presidenciales, Afuera, Los trajes del muerto y El reto, escritos y dirigidos por Yanosky Muñoz; Dairo Piñeres; Carmelo Castro; José Simón Escalona y Angélica Escalona; Fernando Martínez y Arnoldo Maal, y Johnny Gavlovski.
SEIS MONTAJES
Estos espectáculos permiten conocer en sus argumentos,muy venezolanos además,  detalles como estos:
QUEDÉ LOCA POR BOCONA Basada en hechos reales, en esta historia teatral se creamos un personaje de ficción: Adrián, un hombre de clase media, que sueña con ser famoso y pertenecer al mundo del espectáculo, quien cuenta las peores situaciones por las que ha pasado en su vida a consecuencia de no quedarse callado cuando es oportuno, y dejar que las cosas fluyan por sí solas. "Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos", este dicho él jamás lo ha tenido claro y es entonces cuando conoceremos cada uno de los enredos y problemas donde se verá envuelto nuestro protagonista. Yanosky Muñoz, escritor de la obra, se inspiró en casos sonados de la farándula, política y la vida cotidiana de amigos cercanos para llevar a las tablas esta ocurrente y divertida comedia, que cuenta con la actuación estelar de Ángel David Díaz y la dirección de su autor.

CHICAS VENGANZA Cuando la impunidad se vuelve una norma y la justicia se hace incompetente, tres chicas que han sido víctimas del hampa en una ciudad sin ley, deciden tomar venganza con sus propias manos... "a mí me lo habían contado, pero vivirlo es otra cosa", podría ser su lema. Es una pieza escrita y dirigida por Dairo Piñeres y con las actuaciones de Andreína Mesa, Patricia Amenta y Grecia Augusta Rodríguez.

LAS AMANTES PRESIDENCIALES Bajo el formato de alta comedia, se nos presentan las anécdotas amatorias de cuatro controversiales Presidentes de la República de Venezuela: José Antonio Páez y Cipriano Castro de la Tercera República; Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi de la Cuarta República. "Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer... o una gran amante", podría sinterizar lo que ahí se plasma. La intimidad y la fuerza femenina logra atrapar al espectador en lo que representa "el queridaje como institución", donde la mujer que acompaña al poderoso puede ser su fuerza o su perdición; y es que la mujer con su sexo puede hacer y deshacer hasta a un país. Escrita y dirigida por Carmelo Castro, sobrino nieto del general Castro, es consecuencia de una prolija investigación, y protagonizada  por Maga González y Carlos Dugarte.

AFUERA Es un monólogo breve que hace parte de varias obras cortas que conforman el espectáculo Raros. Son personajes azotados por el drama de sus particulares orientaciones sexuales y en especial de los efectos que esas “rarezas” causan en el entorno social. Marco, llamado cariñosamente Marquito pretende estar “afuera del closet”, pero al mismo tiempo está encerrado, bajo el trauma de la hipocresía machista que ha abusado de él. El humor resulta de sus rocambolescas peripecias para conjurar su inusitado y extraordinario culo y el drama se ve representado irónicamente, en la misma provocación que emancipa sus extravagantes nalgas. El personaje cuenta su vida en un intento de auto exorcismo, de desfachatez para equilibrar su soledad y lo que busca es "liberarse del culo". La obra está escrita por José Simón Escalona y bajo la dirección de Angélica Escalona y la actuación estelar de Víctor Hugo Gomes.

EL TRAJE DEL MUERTO Adam, un excéntrico millonario fanático de objetos del más allá, tiene una pelea con su hija que los mantiene separados, a causa de su afición por los objetos embrujados, adquiere un supuesto fantasma que lo atormenta, y lo persigue hasta llevarlo a la muerte. Escrita por Fernando Martínez, bajo la dirección de Arnoldo Maal y Fernando Martínez. Actúan   Juan Carlos Ogando y Carla Müller.

EL RETO Un borde. Un límite. Allí el espejo. En este su imagen. Delante de usted está el Dios. A veces a su lado susurra el diablo. Y hay que tomar una decisión. Una decisión que cambiará su vida. Una decisión que es... su ¡Reto! Una pieza escrita y dirigida por Johnny Gavlovski. Con las actuaciones de José Manuel Ascensao y Gabriel Blanco.

Cortos y Variados es,pues, una propuesta  de 360° , pues el público también tendrá la oportunidad de deleitarse con buena música, entretenimiento  e inimaginables sorpresas, en la exclusiva Terraza del Teatro Escena 8, como el ambiente ideal para compartir entre amigos, en el ámbito de esta atractiva  movida cultural que impulsa  al  talento nacional y exalta montajes de vanguardia,  así como obras de texto, al recrear drama, tragedia, comedia, emociones que inducen a la reflexión, en el marco del espectáculo teatral.
Esta es en una producción de Ascensao Producciones, con la producción de campo de Jhonathan Romero, Pedro Arias y Ramphis Sierra. La producción de campo y programación de la Terraza del Teatro, fue encomendada a María Gabriela González; la escenografía es responsabilidad de Freddy Salazar, con la coordinación escenográfica de Gustavo Romero; dirección técnica de Guillermo Final.
 Las seis opciones de este formato de teatro breve se podrán ver de jueves a viernes, de 7pm a 9:30 p.m sabados y domingos desde las 6:30 pm hasta las 9 pm.
                                                                                                                                                    

,

sábado, mayo 20, 2017

Tributo teatral a la vejez

Veteranas del teatro y además de la vida vivida.
La vejez es un inevitable proceso individual que se vive en contextos y en sociabilidades determinadas. No es lo mismo ser anciano que anciana, no es lo mismo tener recursos económicos o no tenerlos, tener o no tener acceso a la cultura. Estas y otras variables conceptuales dibujan una vejez distinta que depende de muchos factores diferentes, tal como  Simone de Beauvoir, lo plantea en su libro La Vejez (1970), donde parte de una visión concreta de la vejez: el problema de la marginación que padecen los ancianos como un elemento de discriminación que hay que superar, porque es injusto que las personas mayores resulten arrinconadas, silenciadas, al imponerse el criterio que rige la vida moderna: el de la productividad, que atrapa y hace infelices tanto a jóvenes como a ancianos.
En estos días los viejos  y las viejas  de Venezuela han sido noticias destacadas en los medios informativos nacionales e internacionales, no  solo porque salieron a la calle para exigir pacíficamente  el respeto y el cumplimiento de sus derechos y sus beneficios, sino porque el teatrero Gerardo Blanco ha realizado un artístico tributo a la ancianidad, que también es para los recuerdos y a la esencia de la vida misma, al escribir y producir la comedia Nos vemos el miércoles, dirigida por Carolina Rodríguez Gómez, que presentan en el Centro Cultural BOD, únicamente sábados y domingos a las 5 de la tarde. Ahí se plasma, de manera jocosa, la historia de tres mujeres mayores: Dorila (Chelo Rodríguez), Luisa (Marisol Matheus) y Josefa (Aurelia De Freitas). Ellas viven en un ancianato y se reúnen cada miércoles para tomar el té y sumergirse en esos recuerdos que diariamente se les repiten, hasta que no puedan más.
 Blanco López, asegura que una de sus motivaciones para crear esta pieza fue la preocupación por la vejez o ese final terrible y devastador que puede ser la ancianidad para algunos seres humanos. Quería rendirles homenaje a todas esas mujeres mayores que han tenido una vida intensa y tienen la dicha de encontrarse para recordarla. Su obra también es un llamado a la amistad y ofrece la oportunidad de disfrutar un rato agradable con historias y anécdotas de mujeres que tuvieron una vida llena de retos, dificultades y amores que son contadas en estos encuentros, en donde el espectador podrá reír y reflexionar sobre la vida.
 "Son tres mujeres hermosas que no tienen más que la compañía de ellas mismas. Dorila es la líder del grupo un tanto regañona y como tiene mayor poder adquisitivo paga la estadía de todas en ancianato. Luisa es espontánea, innovadora, humorista y excéntrica, mientras que Josefa es quien brinda equilibrio al grupo por ser tranquila y mediadora”, ha puntualizado, tras reiterar que muchas veces la ancianidad puede estar ligada al abandono de la misma familia que no sabe qué hacer con ellos. El mismo país puede tender a irrespetarlos e ignorarlos. Sin embargo, es sumamente importante, porque los grandes países miden su desarrollo dependiendo del trato que le dan a los ancianos, niños y animales", expresó el productor.
MADRE EN ESCENA
Nos vemos el miércoles es una recopilación de Blanco López, producto de sus vivencias y observaciones cercanas a su madre, sus amigas y su vida vivida, la cual se materializó durante la enfermedad de su progenitora y que lo impulsó a ofrecer un tributo a la amistad y presentar al mismo tiempo un reclamo doloroso a lo que es la vejez y su poder devastador según su óptica. Ahí están, en una especie de livingroom tropical, tres ancianas que hablan sin tapujos de sus vidas, de sus juventudes, sin maquillaje internos y externos. Ellas están atrapadas, esta vez en un espacio ineludible, la vejez. Es una pieza para reír, reflexionar y recordar que somos finitos y la vejez nos espera…si antes no hacemos mutis.
Nos vemos el miércoles es un pieza rara para el contexto teatral venezolano, donde esos temas centrados en la vejez no se tocan sino como para hacer torpes chiste. Pero que ahí propone además una reflexión sobre la amistad como uno de los vínculos más hermosos que podemos cultivar, un soporte de vida, y la cual en la vejez cobra una importancia capital.
El espectáculo, que no supera los 60 minutos, es una divertida exhibición de técnicas actorales por parte de las tres veteranas que ahí se presentan. Hay humor de principio a fin, pero también hay un no-sé-qué que obliga a reflexionar o aceptar de inmediato, ya que la unica forma de no llegar a viejo es morirse antes y eso no es precisamente lo que se desea, porque el ser humano  se auto engaña  con una eternidad que no existe ni existirá por ahora.
Un fin político

Simone De Beauvoir al escribir sobre la vejez tiene un fin político, lo hace para romper “la conspiración del silencio” y criticar a la sociedad de consumo que trata a los ancianos como parias, quienes al no tener fuerza económica, acaban por no tener derechos, y ni siquiera se les reconoce la capacidad de tener sentimientos. En ellos el amor, los celos parecen odiosos o ridículos, la sexualidad repugnante, la violencia irrisoria. Deben dar ejemplo de todas las virtudes. Ante todo se les exige serenidad; se afirma que la poseen lo cual autoriza a desinteresarse de su desventura. Esta percepción es un fracaso de toda la cultura. Que durante los 15 o 20 últimos años de su vida un hombre no sea más que un desecho es prueba del fracaso de nuestra civilización”.  

jueves, mayo 18, 2017

"Nos vemos el miércoles" o cuando la vejez es algo más que un teatro

Veteranas del teatro y de la vida.
La vejez es un inevitable proceso individual que se vive en contextos y en sociabilidades determinadas. No es lo mismo ser anciano que anciana, no es lo mismo tener recursos económicos o no tenerlos, tener o no tener acceso a la cultura. Es la última etapa de la vida de los seres vivos antes que se produzca el fallecimiento y es una inevitable consecuencia del paso del tiempo. Estas y otras variables conceptuales dibujan una vejez distinta que depende de muchos factores diferentes, tal como  Simone de Beauvoir, lo plantea en su libro La Vejez (1970), donde parte de una visión concreta de la vejez: el problema de la marginación que padecen los ancianos como un elemento de discriminación que hay que superar, porque es injusto que las personas mayores resulten arrinconadas, silenciadas, al imponerse el criterio que rige la vida moderna: el de la productividad, que atrapa y hace infelices tanto a jóvenes como a ancianos. Pero estos tienen sin duda un destino más amargo porque no conserva siquiera la facultad de luchar y de oponerse al sistema como lo tiene la juventud, sinónimo de rebeldía.
LA VEJEZ INEVITABLE
Hemos recordado, pues,  fragmentos de un excelente ensayo que sobre la vejez escribiera Asunción Bernárdez Rodal, porque en estos días los viejos  y las viejas  de Venezuela han sido noticias destacadas en los medios informativos nacionales e internacionales, no  solo porque salieron a la calle para exigir pacíficamente  el respeto y el cumplimiento de sus derechos y sus beneficios, sino porque el teatrero Gerardo Blanco ha realizado un artístico tributo a la ancianidad, que también es para los recuerdos y a la esencia de la vida misma, al escribir y producir la comedia Nos vemos el miércoles, dirigida por Carolina Rodríguez Gómez, que presentan en el Centro Cultural BOD, únicamente sábados y domingos a las 5 de la tarde. Ahí se plasma, de manera jocosa, la historia de tres mujeres mayores: Dorila (Chelo Rodríguez), Luisa (Marisol Matheus) y Josefa (Aurelia De Freitas). Ellas viven en un ancianato y se reúnen cada miércoles para tomar el té y sumergirse en esos recuerdos que diariamente se les repiten, hasta que no puedan más.
 Blanco López, asegura que una de sus motivaciones para crear esta pieza fue la preocupación por la vejez o ese final terrible y devastador que puede ser la ancianidad para algunos seres humanos. Quería rendirles homenaje a todas esas mujeres mayores que han tenido una vida intensa y tienen la dicha de encontrarse para recordarla. Su obra también es un llamado a la amistad y ofrece la oportunidad de disfrutar un rato agradable con historias y anécdotas de mujeres que tuvieron una vida llena de retos, dificultades y amores que son contadas en estos encuentros, en donde el espectador podrá reír y reflexionar sobre la vida.
 "Son tres mujeres hermosas que no tienen más que la compañía de ellas mismas. Dorila es la líder del grupo un tanto regañona y como tiene mayor poder adquisitivo paga la estadía de todas en ancianato. Luisa es espontánea, innovadora, humorista y excéntrica, mientras que Josefa es quien brinda equilibrio al grupo por ser tranquila y mediadora”, ha puntualizado, tras reiterar que muchas veces la ancianidad puede estar ligada al abandono de la misma familia que no sabe qué hacer con ellos. El mismo país puede tender a irrespetarlos e ignorarlos. Sin embargo, es sumamente importante, porque los grandes países miden su desarrollo dependiendo del trato que le dan a los ancianos, niños y animales", expresó el productor, quien ha escrito 19 textos, 18 han sido presentados y siete logró publicarlos hasta ahora.
Blanco López escribe teatro porque el texto dramático es su forma, su manera de decir cómo ve el mundo y como se ve en él y también es su manera de mostrar “lo que somos, de motivar e inducir a colocar un espejo sobre esa vitrina maravillosa que es el escenario y que nos veamos tal como somos .Eso es excitante”. 
PADRE Y MADRE EN ESCENA
Nos vemos el miércoles es una recopilación de Blanco López, producto de sus vivencias y observaciones cercanas a su madre, sus amigas y su vida vivida, la cual se materializó durante la enfermedad de su progenitora y que lo impulsó a ofrecer un tributo a la amistad y presentar al mismo tiempo un reclamo doloroso a lo que es la vejez y su poder devastador según su óptica. Ahí están, en una especie de livingroom tropical, tres ancianas que hablan sin tapujos de sus vidas, de sus juventudes, sin maquillaje internos y externos. Ellas están atrapadas, esta vez en un espacio ineludible, la vejez. Es una pieza para reír, reflexionar y recordar que somos finitos y la vejez nos espera…si antes no hacemos mutis.
Es la segunda obra sobre la vejez que escribe Blanco López y que logró escenificarla, porque ya antes, durante la temporada de 1996, estrenó La cuadrilla, dedicada a su padre Rafael Teodardo, donde cuatro personajes sexagenarios desafían a la soledad, al abandono y al olvido al cual han sido sometidos, al recluirlos sus familiares en un geriátrico, pero ellos se niegan a terminar sus días allí. El dramaturgo les regala, pues, una salida digna a un final inevitable. Aura Rivas, Héctor Campobello, Gonzalo J. Camacho e Isabel Hungría la mostraron en el Ateneo de Caracas.
Nos vemos el miércoles es un pieza rara para el contexto teatral venezolano, donde esos temas centrados en la vejez no se tocan sino como para hacer torpes chiste. Pero que ahí propone además una reflexión sobre la amistad como uno de los vínculos más hermosos que podemos cultivar, un soporte de vida, y la cual en la vejez cobra una importancia capital. “Nadie muere con otro, ese es un trance en soliloquio, pero la compañía del amigo es un bálsamo insustituible y estas tres mujeres que se reúnen todos los miércoles para tomar el té lo saben y hacen de cada encuentro un ritual de evocación que las une y fortalece”, como apunta Blanco López.
El espectáculo, que no supera los 60 minutos, es una divertida exhibición de técnicas actorales por parte de las tres veteranas que ahí se presentan. Hay humor de principio a fin, pero también hay un no-sé-qué que obliga a reflexionar o aceptar de inmediato, ya que la unica forma de no llegar a viejo es morirse antes y eso no es precisamente lo que se desea, porque el ser humano  se auto engaña  con una eternidad que no existe ni existirá por ahora.
UN FIN POLÍTICO

Simone De Beauvoir al escribir sobre la vejez tiene un fin político, tal como afirma en El segundo sexo: escribe para romper “la conspiración del silencio” y criticar a la sociedad de consumo que trata a los ancianos como parias, quienes al no tener fuerza económica, acaban por no tener derechos, y ni siquiera se les reconoce la capacidad de tener sentimientos. En ellos el amor, los celos parecen odiosos o ridículos, la sexualidad repugnante, la violencia irrisoria. Deben dar ejemplo de todas las virtudes. Ante todo se les exige serenidad; se afirma que la poseen lo cual autoriza a desinteresarse de su desventura. Esta percepción es un fracaso de toda la cultura. Que durante los quince o veinte últimos años de su vida un hombre no sea más que un desecho es prueba del fracaso de nuestra civilización”.  

lunes, mayo 15, 2017

La Cenicienta es otro personaje de Tomás Jurado Zavala

TOMÁS JURADO ZAVALA
Tomás Jurado Zavala ha publicado siete novelas, seis libros de cuentos y ocho libros de teatro. Además es actor, facilitador de talleres del Centro Nacional de Teatro. Y, por si fuera poco, es licenciado en Educación, especialista en Teoría y Critica del Teatro, egresado de la Universidad Autónoma de la Baja California, de Mexico. Es, pues un connotado intelectual, muy conocido, no solo en el venezolano Estado Portuguesa, donde la Compañía Regional de Teatro ha representado varias de sus obras, como Robinson en la casa de Asterión. Ahora nos enteramos, via Internet, que reside en México, donde, entre otras cosas, produce libremente y sin temas prohibidos.
 Dice:
Te cuento que me vine a Zacatecas, México, en el año 2015, con dos propósitos fundamentales: uno, escribir una novela cuyo plan literario ya tenía desde un año antes, se trata de un personaje, la Cenicienta, que vivió durante 80 años en México, en la época de la Independencia; eso me obligaba a observar de cerca a los mexicanos de la calle, el habla popular, la idiosincrasia; y a revisar sitios geográficos relacionados. Eso lo hice. Lo otro, participar en la Sala de Lectura Eugenio María de Hostos, de la Ciudadela del Arte. Ahí durante el año 2016 desarrollamos una intensa actividad en el marco del Festival Cultural Internacional de Zacatecas: el viernes 25 de marzo intervine en la sala de la Unesco como presentador del libro Los hombres del maíz, movimiento campesino (1929-1992), cuyo autor es Mateo García Bazán. Ya desde antes había estado trabajando con el kamishibai (teatro de papel) y en ese contexto escribí Pigmalión, un texto exclusivo para ser representado con esa técnica japonesa, y lo hicimos también el año pasado durante el I Coloquio Internacional de la Crónica, en Zacatecas.
Hago varias cosas: funjo como coordinador operativo de la oficina del presidente de la Red Latinoamericana de Cronistas y como docente de la organización no gubernamental Ateneo de Zacatecas, Horizontes de Identidad; en el año 2016 fui profesor invitado a la Escuela de Verano en la Universidad Autónoma de Zacatecas; dicté cursos de redacción en la universidad Carlos Coqui; en abril de este año fui invitado a dictar una conferencia durante la celebración del II Coloquio Internacional de la Crónica; actualmente, a través del Ateneo de Zacatecas, horizontes de Identidad, estamos desarrollando un plan que culminará a finales de noviembre de este año: cursos de ortografía y redacción en las universidades Iberoamericana, Autónoma de Zacatecas y otras instituciones; un diplomado sobre Gestión y Desarrollo Cultural auspiciado por el Instituto Zacatecano de Cultura, un curso de Creación Dramatúrgica en la universidad.
En la Ciudadela del Arte estamos intentando llevar a cabo el montaje de La historia del soldado, obra bastante conocida de Ramuz-Stravinski, pero con un dramaturgismo mío para ser representado con muñecos. En resumen, amigo, me siento bien, produzco libremente, no hay “temas prohibidos”. 

sábado, mayo 13, 2017

¿Dónde está la tumba de Cristóbal Colón?

"El pez que fuma" relanzó a la CNT
Para el sábado 28 de mayo, a las 5PM en el teatro Principal, está fijado el estreno del espectàculo ¿Dónde está enterrado Colón, escrito y dirigido por César Rojas (58 años), contando con las actuaciones de Trino Rojas, Nitaly La Cruz, Kala Fuenmayor, Ana de Sousa  y Kelvin Zapata. Se trata de una producción de la Compañía Nacional de Teatro, que preside el sociólogo Alfredo Caldera.
 Revela Rojas que ¿Dónde está enterrado Colón?  es la historia de “un par de hermanitos que han quedado huérfanos y deambulan en las playas de El Tirano, en Porlamar, quienes venden frutas del mar para sobrevivir, mientras siguen juntos. Entonces conocen a una pareja caraqueña, Teresa y Miguel, que llegaron a la isla para solucionar sus asuntos maritales, y quienes se dan cuenta que pudieran ser la solución para el hambre y la ausencia de sus padres a la pareja de muchachos, pero los caraqueños descubren la tumba donde está enterrado Cristóbal Colón, y el pueblo decide que hay que matarlos para que nadie se entere de ese secreto. Los encierran en la casa del Tirano Aguirre para aniquilarlos con fuego, pero la niña los ayuda a huir y se escapa con la pareja en pos de una vida mejor; de una oportunidad… y el varón se queda, se convierte en activista de hotelería y sale adelante mientras espera el reencuentro con su hermanita. Y diez años después, van a encontrarse como se prometieron cuando se separaron, pero antes de que ella aparezca, el joven tiene que contar la historia ocurrida”.
Apunta Rojas que durante el año 2004, Fundarte hizo un concurso de teatro sobre la temática adolescente y “yo tuve la oportunidad de presentar dos piezas de teatro: Los pantalones al revés y ¿Dónde está enterrado Colón?  Con la primera me gané el primer premio del concurso y la segunda conquistó la mención de honor. Estos textos ya fueron publicados por Fundarte y ahora la CNT me invita a dirigir”.
LA PRESENCIA DE LA CNT   
El año pasado, Alfredo Caldera, mientras iniciaba la presentación pública de la Compañía Nacional de Teatro y se comenzaron los ensayos del montaje de El pez que fuma,  convocó a un grupo de directores para realizar varios proyectos que le dieran la oportunidad, al grupo de actores emergentes  de la renaciente CNT, de fortalecer su desempeño actoral y cumpliera casi con la responsabilidad social de la CNT de llegar a todos los sectores de la sociedad, con discursos novedosos y contemporáneos que les brindara un abanico de posibilidades y que los preparaba para los grandes retos que se avecinan al ser una nueva generación en formación. “Nos reunimos y me habló del proyecto que involucraba seis directores más. Inmediatamente entendí la enorme responsabilidad de la propuesta y que debía aprovechar la energía de los jóvenes de la CNT para poner en escena esta pieza de teatro cuyos interlocutores serían los adolescentes y sus familias, para darle continuidad a la labor formadora y estratégica de la gran Compañía Nacional de Teatro”.
¿Después de cuantos años regresa a la CNT?
Yo llegué a la Compañía Nacional de Teatro en 1987, hace 30 años, de la mano de Anita Aguerrevere, con Daniel Álvarez y Carlos Mayorga. Nosotros atormentaban al equipo de producción para que nos dieran una oportunidad en el programa de formación de ese año y ya que Isaac Chocrón era mi profesor en la escuela de Artes de la UCV, pues el asunto fluyo de un modo bastante eficaz. Yo estaba demasiado enamorado del montaje de La Tempestad dirigido por Carlos Giménez y era fanático de la Compañía. Me decía que merecía estar en un sitio como ese y lo logré. Pero –aunque me gustaba la cosa de salir a escena y me aplaudieran- yo no quería ser actor. Yo quería estar detrás de las grandes ideas y argumentos que giran alrededor de un espectáculo. Tratar de entender cómo se hilaba una estética a lo largo y ancho de una pieza de teatro; en lo que suponía que debía pensar un director, en lo que sugería un dramaturgo con su letra y como en Venezuela no había escuela de directores, pues yo cambié la dinámica de los chicos de Programa de Formación CNT – que en general todos querían ser actores- para convertirme en el stage manager  con las lecciones de Anita, mirando a Costa y acercándome a directores como José Simón Escalona, Armando Gota, José Ignacio Cabrujas, Hugo Márquez, Gilberto Pinto, Arquímedes Rivero, Miguel Narros (venido de España para dirigir El Don Juan Tenorio y con quien hice una gran amistad).
La sombra de Giménez

César Rojas conoció a Carlos Gimenez, artista de poderosa y retadora energía y su agrupación Rajatabla (fue el regidor de Fuenteovejuna) y ya no pudo hacer otra cosa que seguirlo como la abeja sigue la fuente de miel. “Después de Fuenteovejuna, me llevó a Rajatabla para ser su asistente de dirección, pero yo ya quería tomar el toro por los cuernos, sabía que estaba listo para ser dueño de mi destino artístico y después de una larga conversación con Giménez y ante su imposibilidad de montar Hamlet con Francis Rueda como protagonista, me envió al Centro de Directores para el Nuevo Teatro. Una fundación para aprendices de directores, creada por Carlos con la intención de darle a sus seguidores la oportunidad de equivocarse y aprender de sus errores y aciertos, en el proceso de montar piezas de teatro que dejaran en alto el nombre de la institución y del país. Y nuevamente lo respeté. Fue el único de su generación que pensó en darle paso a la nueva generación, aunque luego una junta directiva de Rajatabla intentara acabar con los sueños del maestro e intentó troncar el fortalecimiento de una generación si ellos no eran los protagonistas”. 

jueves, mayo 11, 2017

La planta insolente no aplastó a Venezuela

Roberto Moll en su complejo personaje del general Cipriano Castro.
“El hombre no es lo que oculta, sino lo que hace. Es lo que hace, no lo que consume”, enseña el francés André Malraux. Mientras que el venezolano Manuel Vicente Romerogarcía acuño esta frase lapidaria: “Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas”.
¿Y por qué uso esas dos citas para encabezar esta reseña sobre la película La planta insolente, la más reciente creación de Román Chalbaud a partir del guión de Luis Britto García? Porque esas sabias palabras están ahí, transformadas en una buena obra de arte fílmico -donde trabajaron centenares de venezolanos- que puede ayudar a comprender lo que es como país y cómo piensan, sueñan  y trabajan sus habitantes, nativos o asimilados.
La planta insolente podría evaluarse como un atrevido largometraje, sobre el auge, el desarrollo y la caída del nacionalista dirigente liberal Cipriano Castro (Capacho Viejo, Táchira, Venezuela, 12.11.1858/ Santurce, Puerto Rico, 04. 12.1924), pero también proporciona al espectador, inteligente e informado, una parábola sobre lo que ha sido la política y el desarrollo socioeconómico de Venezuela durante más de dos siglos. Podría verse como la rocambolesca biografía de un caudillo que amó demasiado a su patria, o también un acercamiento sobre lo que ha sido la gobernación, el crecimiento y los obstáculos venezolanos y foráneos, especialmente en la centuria pasada.
Nada fácil ni grata ha sido la historia venezolana, no solo porque sus ciudadanos no lo hayan querido ni buscado, sino porque el vecindario colaboró a medias, porque no hubo la unidad necesaria, y porque tuvo que defenderse de otras gentes interesadas en sus riquezas, en ese “dorado” que la ha perseguido desde que se independizó y ha luchado siempre por ser libre y soberana, a pesar de una inverosímil corrupción, no solo de sus dirigentes. La historia de Venezuela no se diferencia mucho de la de otros países latinoamericanos, porque una especie de hermano mayor ha querido obligarlos, a todos, a pensar y hacer sus designios, pero ha encontrado resistencia a veces y complicidad en otras ocasiones. La hora de América Latina llegará más temprano que nunca, como lo dijeron Camilo Torres y Salvador Allende, en otros escenarios, y por eso los mataron.
Es, pues, La planta insolente una oportuna película política, que revisa rápidamente (llega a los 100 minutos) lo que han sido sus líderes políticos y culturales. Un filme que, gracias a su pulcra estructura conceptual y excelente realización artística, enseña lo que no se debe hacer o lo habría que organizar u obtener para salir adelante, sin caer en el tentador panfleto. Todo eso está ahí en las pantallas cinematográficas criollas, gracias a la suma de talentos y pasiones que aportaron Chalbaud y Brito García, el primer actor Roberto Moll y centenares de comediantes y técnicos quienes dieron sus sangres, sudores y lágrimas para materializar, con un realismo estremecedor, salpicado de detalles surrealistas o mágico religiosos, porque hasta José Gregorio Hernández esta ahí, curando a sus compatriotas y apoyando a la creación de la ciudadanía necesaria para la Patria.
No es, pues, La planta insolente, una película más. Es un respetable producto cultural inspirado en la historia nacional que debe ser visto y analizado por todos aquellos venezolanos que busquen la explicación de lo que pasó, lo que está ocurriendo y lo que puede venir.  
Y como este oficio de reseñador  lo exige debo explicar al lector que este largometraje muestra a Cipriano Castro  cuando toma el poder en Venezuela en 1899; se niega a ceder a presiones de los caudillos regionales, los banqueros, las transnacionales y de los acreedores de la Deuda Externa, por lo cual enfrenta una flota de 15 acorazados de Inglaterra, Alemania e Italia que bloquean y bombardean las costas por cobros de la deuda pública; derrota a un ejército de 15.000 hombres dirigido por los caudillos regionales y los acreedores extranjeros, desafía a las transnacionales de seis imperios y es vencido solamente  por la enfermedad y la traición. Es, pues, un film que plasma el rol que desempeñó el entonces Presidente de Venezuela, durante el periodo de 1899-1908. Refleja la inspiración de un sentir y exalta la personalidad carismática de Castro y su una profunda pasión nacionalista.
Del mismo modo, el filme capta el momento histórico cuando Castro, como Presidente de Venezuela, proclamó: “¡La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria!”, mientras las costas del país eran invadidas por las grandes fuerzas del imperio europeo.
Por otro lado, La planta insolente es la primera gran producción de la Villa del Cine y es distribuida por Amazonia Films de este 2017. Es preciso destacar que este largometraje es el resultado de una idea que manifestó el Comandante Hugo Chávez al historiador Luis Brito García y al cineasta Román Chalbaud en 2009.



ECOS DEL FESTIVAL DE CARACAS Hecho en Venezuela

Desde Guanare vinieron trabajadores artistas
Ostracismo, deportación, exilio o autoexilio son palabras que sangran y enseñan lo mismo: soledad y desasosiego de quienes llevan tatuadas en sus cuerpos tales cruces vejatorias contra sus derechos humanos.  Para los antiguos griegos eran los máximos castigos a que podían ser sometidos; para algunos eran peores que la muerte y otros reconocían que eran muertes en vida.
Los chilenos que combatieron al régimen de Pinochet, desde aquel siniestro septiembre de 1973, predicaron que el exilio es una violación a los derechos fundamentales de la persona que pone en grave riesgo su integridad física y psicológica, es factor desintegrador de la familia y elemento de fractura de la unidad social de una nación. Por eso se ha dicho que ninguna circunstancia permite justificar su existencia o atenuar sus consecuencias: el exilio es una forma de represión específica de un Estado totalitario contra un sector de la sociedad.
El teatro tiene centenares de piezas sobre esa temática, pero cuando teatreros o espectadores han sufrido o viven el exilio o el autoexilio, los rituales de su representación o de la contemplación de algunas de esas obras conllevan siempre un desgarramiento íntimo, catártico o depurativo, pero también desatan iras y agudizan contradicciones que pueden hasta generar colapsos con pronósticos reservados.
Eso lo afirmamos en la temporada teatral de 2010 cuando evaluamos el valioso espectáculo sobre el exilio, creado a partir de la obra Mientras te olvido del periodista venezolano Andrés Correa Guatarasma, la cual, gracias a la especial y creativa versión de la directora Virginia Aponte, hizo una primera temporada de ocho funciones en la Universidad Católica Andrés Bello, contando con el comprometido y respetable respaldo actoral de Soraya Siverio, Ellen Andara, Unai Amenabar y Leo Van Schermbeek.
Mientras te olvido es una fantástica historia de amor entre una pareja de exilados separados por una revolución y quienes se reencuentran, años después, en Miami.  Lo que nunca esperó Correa Guatarasma era que la directora Virginia Aponte (nació en La Habana y emigró a Caracas con 14 años) ambientara o desarrollara su pieza dentro de un contexto cubano y además que sus personajes tuviesen el acento isleño, gracias al talento de sus actores, hasta convertir Mientras te olvido en el melodrama de un matrimonio afectado fatalmente por la revolución castrista. Esa versión escénica nos evoca a Montoya saliendo de su casa en La Habana para comprar pan, pero tardará seis años para reencontrarse con su esposa Celia, en Miami.
Pudo la directora Aponte realizar una lectura ecuménica o neutra, teniendo en cuenta que el exilio o el autoexilio es “la moneda” más común o el castigo que más se usa en este balcanizado continente. Lo hizo “a la cubana”, ya que sus cuatro hijos venezolanos le dieron cinco nietos y porque aún espera ir a Varadero donde jugó en su infancia. ¡Somos de la misma materia de los sueños!
ME FUI PARA NUEVA YORK
Recordamos esto porque gracias al VI Festival de Teatro de Caracas hemos podido ver y evaluar al espectáculo Hecho en Venezuela, escrito y dirigido por Aníbal Grunn, contando con el conmovedor apoyo actoral -¿podría calificarse al estilo chejoviano?- de Wilfredo Peraza, Carlos Moreno, Evis Cuellar y Mercy Mendoza,  exhibido en la histórica Sala Alberto de Paz  y Mateos, aquel “portaaviones” que permitió la triunfal insurgencia de El Nuevo Grupo y la consagración de autores como José Ignacio Cabrujas, Isaac Chocrón y Román Chalbaud, entre otros, durante los  últimos 40 años   del siglo XX.
Hecho en Venezuela, según nos contó el mismo Grunn, es un texto que surge de las emociones de un cuarteto de actores y el autor-director (tres venezolanos, una colombiana y un argentino), además de los indispensables técnicos criollos: Alejandro Martínez y Luis España. “Todo aquello brotó del día a día, de la cotidianidad. De escuchar tantas tonterías de un lado y del otro. Surge de mis raíces como exiliado, como extranjero, como nieto de extranjeros. Surge del amor que tengo por Venezuela, del dolor, de las entrañas. Hay mucho de autobiográfico en algunos textos. Nunca pensé en estructuras, ni en modelos prefabricados. En realidad nunca pensé sino sentí, sentí todo lo que decía, lo que escribía. Si puedo asegurar que cuando la terminé y la leí, tuve miedo, mucho miedo. Era la primera vez que decía cosas tan duras y tan directas. Fue escrita en el 2015. La leímos y decidimos dejarla reposar. Esperar para sacarla al aire. El proceso de ensayos también fue muy enriquecedor. Yo escuchaba a los actores, discutíamos los textos, modificábamos algunos, los adaptábamos a sus bocas, a sus emociones, a la vida de esos personajes. En fin, sin ser una creación colectiva fue el colectivo que terminó de darle forma al texto. La escogencia de las canciones de Maria Elena Walsh (Como la cigarra) y Luis Fragachán (El Norte es una quimera), entre otras fue también un proceso, porque sabíamos que al lado había vecino y su radio eran un personaje más, un personaje fundamental”.
Vimos, pues, Hecho en Venezuela y recordamos de inmediato a Mientras te olvido, porque los textos y sus escenificaciones están hechos del mismo material y con el mecanismo teatral válido por su estremecedoras humanidades, tal como lo hace Arthur Miller en su magistral pieza La muerte de un viajante, precisamente cuando Willy Loman se reencuentra con el fantasma de su hermano.  Lo cual hace universal y válida a la pieza venezolana mientras existan exiliados, autoexiliados o deportados en el mundo.
Hecho en Venezuela es una hermosísima obra sobre una temática que no es ajena para nosotros. También somos exiliados y llevamos 48 años sin regresar, porque nuestro pasado se lo llevó esa perpetua tempestad de sangre y violencia…y porque seríamos extranjeros en el que era nuestro terruño y ahora es de otros. Alguien nos enseñó que todos los seres humanos somos exilados en este miserable planeta… y al parecer tenía razón, aunque el amor, cuando se consigue, suaviza la espera hasta la última cita.
Hecho en Venezuela no es otra cosa que el reencuentro de un hermano con su hermana, César y Yolanda, después de largos 15 años de separación. Ella se fue con su esposo Mario (ingeniero petrolero desempleado) a Estados Unidos y él se quedó con su mujer Julia y su hija Paula en su casucha de un pueblo del llano venezolano. Estuvieron separados y seguirán así hasta el fin de sus existencias, porque aunque Yolanda y César se reencontraron y lamentaron que la sociedad venezolana los haya separado por múltiples circunstancias. Incluso ella quería llevárselo para Dallas y hasta le había conseguido empleo como experto mecánico automotriz, pero no acepta y opta por quedarse en el mismo terruño. No por miedo sino por amor a su gente y sus costumbres. Yolanda y su esposo se marcharon pero seguirán unidos por teléfono y los sentimientos.
¿El mecánico llanero César hizo lo correcto o debía de haberse marchado, en plena madurez existencial, a conocer otro mundo? Es la pregunta que nos hacemos y que no respondemos porque tales decisiones solamente las comprende o las sopesa el que ha sido extranjero y no quiere repetir la experiencia una vez más .También hay algo de miedo a la aventura, a lo desconocido, pero dejemos por ahora a esa pareja de llaneros venezolanos comiéndose el duro pan que le da la patria mientras otros hacen sus vidas en tierra foráneas.
¿Es lo correcto? ¿Hay que respetar su elección? Bien merece Hecho en Venezuela un foro con los espectadores al final de cada representación, para lo cual esta producción del Compañía Regional de Portuguesa (Carlos Arroyo) debería venir en temporada a Caracas, donde hay muchos personajes como los que ahí materializan esos comediantes que hacen su ritual escénico en el patio de esa modesta casucha de Guanare.

lunes, mayo 08, 2017

Cipriano Castro revive en "La planta insolente"

Chalabas logró el estreno su  de su policial sobre el andino que invadió Caracas
Este miercoles es el estreno oficial de La planta insolente, las más reciente pelicula de Romàn Chalbaud,  y desde el viernes estarà en el circuito comercial  de cinematógrafos venezolanos.

 Sobre el origen de La planta insolente, donde se dice que intervino el comandante Hugo Chávez, Chalbaud comenta que “el 18 de septiembre de 2009,  cuando estrenamos mi película Zamora, tierra y hombres libres, estábamos sentados en el palco presidencial del Teatro Teresa Carreño, el presidente Chávez se volvió hacia Luis Britto García, quien  fue el guionista de ese largometraje, y le pregunto: "¡A usted le gustaría escribir un guión sobre la vida de Cipriano Castro? “ Y Luis Britto respondió afirmativamente. Entonces el comandante se volvió hacia mi y me pregunto: “¡Y  usted , Chalbaud, estaría dispuesto a dirigirla?” Y yo respondí: Sí, mi Comandante.  Tres meses después Britto me envía el guión de La planta insolente”. Así surgió el proyecto de La planta insolente, que ha sido producido por la Villa del Cine.
Comenta Chalbaud que el guión recorre parte de la historia del mandato de Cipriano Castro (Capacho, Táchira,12 de octubre de 1958/Santurce, Puerto Rico, 4 de diciembre de 1924) y su lucha contra las presiones de los caudillos regionales, banqueros, transnacionales y acreedores de la deuda externa. “Desde que leí el guión me encantó pues no es una película solamente biográfica, sino que Britto la recrea con realismo mágico. Es un guión muy bello y hermoso que tiene escenas que te pueden recordar cosas que suceden hoy en día, y es muy importante para la gente que conozca su historia, para que conozca mejor a su país y a nosotros mismos”, contó el director.
-¿Por qué ese titulo de La planta insolente, para su pelicula?
Hay que recordar, lamentablemente, que  Inglaterra, Francia y Alemania invadieron a Venezuela en 1902 alegando el pago de una deuda para ocultar sus verdaderos intereses: dividir el país y tomar para sí el territorio, la Amazonía y el petróleo del suelo nacional. El presidente Cipriano Castro, los enfrentó con la fuerza patriota y nacionalista, pero el 9 de diciembre de 1902 llegan, sin declaratoria previa de guerra, una serie de  acorazados ingleses y alemanes a las costas de Puerto Cabello y la Guaira. Venezuela los enfrenta con la pequeña y vieja flota de entonces y  Castro lanza su proclama: "La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria" e inicia una carrera diplomática para poner fin al bloqueo, al tiempo que prepara el alistamiento de cien mil voluntarios para enfrentar a los imperios. De ahí tomamos el titulo de mi pelicula, a instancias del mismo Luis. Lo  prometido es deuda:
¿Cómo vivió todo el proceso del casting, el rodaje y la posproducción ?  
Es la película más difícil que hemos realizado. No sólo por las exigencias técnicas y artísticas de reconstruir la época, sino que tropezamos varias veces con problemas que hicieron detener el rodaje. La enfermedad de Roberto Moll, que estuvo a un paso de la muerte, hizo de estuviéramos varios meses sin filmar, esperando no solo su restablecimiento, sino que adquiriera los pesos perdidos durante su grave dolencia. Había adelgazado mucho y para volver a estar frente a la cámara tenía que tener la misma consistencia física de las escenas anteriores. 
¿Como fue la enfermedad del protagonista?
Roberto Moll se enfermo a raíz de filmar la escena final de la película, cuando Cipriano se mete en el mar profundo. Recuerden que en  las películas las escenas no se filman en orden y cuando filmamos esta escena apenas habíamos filmado un tercio del guion.
¿Satisfecho de lo logrado?
Estoy realmente satisfecho con la película. El guion, los actores, la calidad técnica y artística de la fotografía, del sonido, de los efectos especiales digitales, el vestuario, las escenografías, de la música. Y lo mas importante: la historia.
¿Como analiza el estreno de su película en medio del actual contexto internacional?
Esperamos la respuesta del público. 
¿Que viene ahora ?
Estamos preparando dos largometrajes sobre la vida de Chávez. !Un verdadero reto ! Y vamos el festival de Mérida.
Villa del cine
La producción de La planta insolente contó con la participación de aproximadamente 70 técnicos, 90 actores y más de 500 extras, de los cuales más del 50% son de Guarenas y Guatire y sin experiencia previa en la actuación, grabando en diferentes escenarios, tales como La Casa Amarilla, la Escuela de enfermería de Sebucán, la Casa Anauco en Hoyo de La Puerta, en Sanarecapital del Municipio Andrés Eloy Blanco, Edo. Lara, y en los estudios de la Villa del Cine, instituciòn que, bajo la presidencia de Jorgen G Antonio Gómez, continúa su labor de fortalecer la memoria histórica del país y  apuntalar asì el redescubrimiento de la Historia de Venezuela.