sábado, julio 22, 2017

Troyanas americanas

Un espectáculo para ver y disfrutar
La Compañía Nacional de Teatro (1984) ahora presenta el espectáculo Troyanas nuestras, basado en cuatro tragedias griegas y creado por Costa Palamides. No es la primera vez que la CNT se atreve a escenificar un texto griego; durante la temporada de 1996 mostró la comedia Lisistrata, de Aristófanes, dirigida por Orlando Arocha, fantástica poetización de la primera rebelión sexual de los mujeres contra sus maridos los guerreros atenientes y destinada a lograr sino la paz definitiva al menos la racionalización de la guerra.
A 21 años de ese montaje las mujeres vuelven a ser las heroínas o el pretexto para reflexionar sobre las necesidades de un continente y se lo debemos a Costa Palamides. Ahora en ocasión del estreno de Troyanas nuestras debemos advertir que se trata de un ambicioso trabajo de versión escénica adelantado a partir de las tragedias Troyanas y Hécuba de Eurípides, Agamenón de Esquilo  y Electra de Sófocles.
Valiente y estética propuesta artística y política que reitera la defensa de las mujeres americanas enfrentadas al machismo y marginadas por sistemas sociales de producción que discriminan por el género. Todo un espectáculo con 20 actrices y actores del elenco estable de la CNT que estará no menos dos meses en temporada en Caracas y después, es posible, que vaya a las ciudades más cercanas.
VERSION
 Palamides, artista venezolano nacido en Grecia hace no menos de 50 años, advierte que su Troyanas nuestras es un contundente cuento teatral sobre las mujeres de Troya después que perdieron la guerra contra Grecia y fueron esclavizadas por los vencedores. “Para mí, y la gente que me han acompañado en este proyecto, es una metáfora sobre lo que pasó en América, continente que fue conquistado, masacrada su población originaria, invadida y además tuvo que aceptar a otros pueblos esclavizados y traídos en barcos de vela cual si fuesen animales. Este crisol de pueblos y sus culturas, que se ha logrado en los últimos 500 años, ya creció y se ha rebelado contra sus antiguos amos o los descendientes. Es, un espectáculo eminentemente de factura política, utilizando los temas y los argumentos que nos dan los cuatro grandes maestros griegos”, declara Palamides.
No queda duda alguna que Troyanas nuestras es la bandera de un pueblo que ha sufrido y que ahora ha logrado tener una identidad propia y trata de diseñar y hacer su vida. Es lo que propone Palamides con esta contundente recreación escénica de los personajes que plasmaron Sófocles, Esquilo y Eurípides en sus obras originales. Metáfora americana de lo que pasó con los legendarios pueblos griegos y troyanos como los cantaron sus poetas.
Es una reflexión teatral a partir de la guerra y la posguerra de Troya que desembocan metafóricamente en el descubrimiento, la conquista y la colonización de un continente  desconocido, llamado después América y todos los sucesos posteriores, como fueron los procesos de independencia política y los intentos para instalar sistemas gubernamentales republicanos con regímenes militares o civiles. El existencialismo acabo con las tragedias, diría Jean-Marie Domenach.
Montaje
El espectáculo es denso e intenso. Los personajes usan atuendos de época hibridados y utilizan garrotes (no olvidar el tamunangue), además recitan sus textos y cantan arias precisas sobre el dolor de las mujeres esclavizadas. Son no menos de 150 minutos de bailes, danzas y movimientos rituales en medio de atmosferas sórdidas. No es precisamente una fiesta aquello sino todo lo contrario: es la lucha por la sobrevivencia y para no perder la dignidad de un pueblo oprimido pero digno. Hay que agarrarse a la silla porque es estremecedor aquello, gracias al verismo de su puesta y la calidad histriónica ahí alcanzada. ¡La libertad viene a ser la suma del amor, el llanto y el parto de una mujer y exige sangre, entre otras cosas! Palamides no está solo, por supuesto, lo acompañan, además de un selecto equipo técnico y la excelente coreógrafa  Carmen Ortiz, un grupo de intérpretes comprometidos como Aura Rivas) Francis Rueda , Ludwig Pineda y Luis Domingo González, Livia Méndez y Maria Alejandra Tellis, Juliana Cuervos, Marcela Lunar, Citlaly Godoy, Rosanna Marín, Edilsa Montilla, Varinia Arráiz, Zair Mora, Jesús Hernández y Jean Manuel Pérez, Arturo Santoyo, Francisco Aguana, Keudy López, Alejandro Restrepo y Julio García. Nuevas y veteranas generaciones actorales. Todos ellos se lucen no solo por su plasticidad sino por la pasión que dan a sus textos. Difícil señalar aquí a los mejores, cuya calidad está marcada por la fuerza dramática de sus personajes. La escenografía son simples telones que suben o bajan; además de las caracolas y los garrotes como elementos de utilería que utilizan, además de unas abstracciones de máscaras de diablos danzantes. Mención aparte merece la musicalización especial que hace Pantelis Palamides para todo el espectáculo y la ambiciosa producción general del director de la CNT, Alfredo Caldera. Este montaje nos recuerda que la tragedia griega ha sido transformada en apología a la libertad lograda después de un gran baño de sangre por las revoluciones y porque definitivamente el monoteísmo desplazó a los dioses paganos, tema para otros teatros.

viernes, julio 21, 2017

Construyen red de teatros comunitarios

Sin ensayos no hay espectáculo posible
El Centro Nacional de Teatro, (CNT), ademas de la Red Nacional de Teatro y los gabinetes culturales, bajo los lineamientos del Gobierno Bolivariano de inclusión de todos los ciudadanos a ejercer su derecho a bienes y servicios culturales, prosigue afianzando y consolidando las políticas de atención desde y hacia las comunidades con los talleres de formador de formadores comunitarios en las artes escénicas, que beneficiará a jóvenes de los estados Carabobo, Lara, Miranda, Nueva Esparta, Anzoátegui, Táchira, Yaracuy, Barinas y también Distrito Capital desde el 22 hasta el 29 de julio, declaro Alfredo Caldera, presidente del CNT.
Caldera ratificó que la ofensiva de este proyecto de formadores en el seno de comunidades priorizadas, nuevos urbanismos y bases de misiones busca la inclusión y formación de jóvenes para arrancar con proceso de construcción y consolidación de agrupaciones de teatro comunitarios, con el objetivo de empoderar al Poder Popular en las políticas culturales del país.
Los talleres que están enmarcados en el proyecto de Circulación de la Producción de Saberes y Prácticas Teatrales 2017, tienen como componentes teatrales la investigación, acción, creación; pre-producción, actuación y dirección, conducidos a la construcción de formadores dentro de sus comunidades.
Los sectores beneficiados en estas nueve regiones serán el municipio Freites, escuela Guayana, Anzoátegui; sector Caja de Agua, ciudad de Barinas; urbanismo La Yaguara, Tocuyito, Carabobo; municipio Iribarren sede de Protección Civil, Lara; municipio Guaicaipuro, Parque Cultural Villa Teola de Los Teques, Miranda; La Asunción, comunidad Matasiete, Nueva Esparta; municipio Independencia, escuela del Valle, Táchira; San Felipe, zona cultural, Yaracuy; municipio Libertador, Liceo Fermín Toro, Distrito Capital.
Con estas acciones se busca la inclusión, formación y producción de las artes escénicas en el núcleo de las comunidades de la mano de la participación protagónica de jóvenes que servirán como creadores de agrupaciones teatrales, ratificando el compromiso desde el Centro Nacional de Teatro de beneficiar con políticas culturales a la mayor cantidad de compatriotas a nivel nacional de acuerdo al Plan Estratégico de la Patria 2013-2019.
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Otorgan reconocimiento honorífico
La Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) otorgó reconocimientos como Maestros Honoríficos a la primera actriz Aura Rivas y al primer actor Ludwing Pineda en un acto protocolar que se celebró en el alma mater el pasado miércoles 19 de julio, en horas de la tarde. Ambos artistas con amplia trayectoria en la televisión y las tablas encabezan el elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro y protagonizan la producción  Troyanas Nuestras, dirigida por el reconocido Costa Palamides, que mantiene su temporada en el Teatro Nacional durante sábados y domingos del mes de julio, a las 5:00 de la tarde.


jueves, julio 20, 2017

Ven y transformate en el Hotel Kafka

La Compañía Nacional de Teatro continúa con la programación de nuevas producciones en su sede permanente del Teatro Nacional, con el estreno de la obra itinerante e interactiva Hotel Kafka basada en la dramaturgia de Franz Kafka y dirigida por Marisol Martínez, con el elenco estable de la institución el sábado 22 de julio, a las 3:00 de la tarde, para el público en general.
Esta hilarante pieza experimental, dispuesta para espacios alternativos y adaptada de forma libre tras un proceso de investigación de relatos del escritor checo de origen judío, invita al público a disfrutar de la intimidad de un hotel ubicado en la Galería, primer piso del Teatro Nacional, que muestra diferentes escenarios y atmósferas donde se conjuga la ironía, la crítica y también el amor basados en cinco cuentos kafkianos.
Esta obra que pertenece al programa de producciones experimentales “Teatro a 12 Manos”, la dirige Marisol Martínez, quien tiene más de dos décadas en el mundo de las tablas y es reconocida por sus montajes donde el público se vincula de una forma cercana y sensorial con el espectáculo. La pieza la encabezan actores y actrices del elenco fijo de la compañía entre los que destacan artistas de la talla de Wahari Meléndez, quien compuso e interpreta una canción en la producción, así como también Sandra Moncada, Randimar Guevara, Dayana Cadenas y Ángel Pelay.
Martínez aseguró que con esta puesta en escena pretenden explorar el mundo kafkiano a través de cinco de sus obras: Un informe para la academia, Un artista del hambre, Un artista del trapecio, La ley y por último Metamorfosis.
“Es un teatro experimental que nos llevó más de un mes, tanto al elenco como a mí el proceso de investigación de las obras del autor para poder trasladar el trabajo de personajes y texto a esta adaptación, ambientada en la década de los años 30, y que invita a los espectadores a pasearse por estos cinco escenarios para disfrutar de un teatro, como lo plantea Kafka, desde la superación de situaciones absurdas y extremas, hasta la ironía, la crítica, pero también desde el amor”, enfatizó Martínez.
La temporada de esta pieza teatral se mantendrá durante el mes de julio en el Teatro Nacional, con presentaciones el domingo 23, así como también el sábado 29 y domingo 30, a las 3:00 de la tarde. 
Continúan  Troyanas Nuestras y ¿Dónde está enterrado Colón?
La Compañía Nacional de Teatro tomó el Teatro Nacional durante este mes de julio, con otras dos producciones que continuarán deleitando al público durante los días sábado 22 y domingo 23.
La pieza clásica del elenco estable Troyanas Nuestras, dirigida por Costa Palamides y protagonizada por las primeras actrices Aura Rivas, Francis Rueda, Livia Méndez y los primeros actores Ludwing Pineda y Luis Domingo González, se presenta durante su segundo fin de semana sábado 22 y domingo 23, a las 5:00 de la tarde.
Asimismo, la puesta en escena con temática para adolescentes y la familia ¿Dónde está enterrado Colón?, escrita y dirigida por César Rojas y que cuenta con las actuaciones de reconocidos actores como Trino Rojas, Andy Pérez, Kala Fuenmayor y la invitada especial Dora Farías, tendrá función el domingo 23, a las 11:00 de la mañana.

Las entradas para los tres espectáculos teatrales se pueden adquirir en la taquilla del teatro el mismo día de las funciones por un valor de Bs. 1.000.

Nuestras troyanas son metáfora americana

La CNT se puso al día con el teatro clásico,ya era hora.
El teatro es un espacio conceptual y real perfecto para soñar, viajar y experimentar nuevas y mejores emociones y fomentar pensamientos. Fue creado para criticar, analizar o proponer reflexiones sobre situaciones que atañen a la sociedad o a las comunidades, en lo general o en lo particular. Por eso y para eso lo inventaron los griegos hace varios miles de años; a partir de sus poetas o dramaturgos y con sus actores dramatizaron y llevaron mensajes llenos de sentimientos y cargas emocionales ante sus audiencias, como ocurrió y todavía sucede al cabo de dos mil largos años, no solo en la vieja Grecia sino en el mundo entero.
¿Qué pasa con el teatro en Venezuela al promediar los primeros 17 años de este siglo XXI? Pululan respuestas, porque sus artistas se encargaron de hacerlo y analizarlo, pero las mismas deberían ser llevadas ante foros de discusión, precisamente en estos tiempos de plebiscitos y asambleas constituyentes, para asumirlas y proponer desde ahí precisas leyes u ordenanzas necesarias para financiar su desarrollo y sacarlo así de su atraso. El teatro criollo necesita de una ley para su libertad y que no dependa de las hormonas de los gobiernos de turno.
No debemos olvidar que un pais sin teatro es un pais sin alma, o, como enseña Federico García Lorca, el teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. ¿Cómo está el teatro de nuestra cara Venezuela? ¿Avanza o se ha comercializado en el peor de sus significados o los venezolanos esperan todavía que sus dramaturgos les marquen los caminos? ¿Cuantos Chalbauds, Cabrujas, Santanas, y Chocrones vienen en camino u otros talentos están esperando turno para saltar a los escenarios?
POSVERDADES TEATRALES
 Mientras se escuchan preguntas y respuestas, al tiempo que los colectivos teatrales, oficiales o privados, asumen sus compromisos, hay que subrayar que no es frecuente en las temporadas teatrales caraqueñas la presentación de selectos textos del teatro clásico griego. Los más pesimistas afirman que no hay elencos ni directores, ni tampoco recursos económicos. Esto, por supuesto, es una posverdad.
Hay artistas y los aportes financieros necesarios, algunos provenientes del sector privado, embajadas foráneas o el mismo presupuesto nacional. Y para eso está la Compañía Nacional de Teatro (1984), institución del Estado venezolano creada para aupar el desarrollo actoral y dramatúrgico, la cual ahora presenta el espectáculo Troyanas nuestras, basado en cuatro tragedias griegas y creado por Costa Palamides. No es la primera vez que la CNT se atreve a escenificar un texto griego; durante la temporada de 1996 mostró la comedia Lisistrata, de Aristófanes (Atenas, 450 a.C. / 385 a.C), dirigida por Orlando Arocha, fantástica poetización de la primera rebelión sexual de los mujeres contra sus maridos los guerreros atenientes y destinada lograr sino la paz definitiva al menos la racionalización de la guerra.
VERSIÓN AMERICANA
A 21 años de ese montaje las mujeres vuelven a ser las heroínas o el pretexto para reflexionar sobre las necesidades de un continente y se lo debemos a Costa Palamides.
Ahora en ocasión del estreno de Troyanas nuestras debemos advertir que se trata de un ambicioso trabajo de versión escénica adelantado a partir de las tragedias Troyanas y Hécuba de Eurípides (Salamina, 484-480 a. C. /Pella, 406 a. C.), Agamenón de Esquilo (Eleusis, 525 a.C. / Gela, Sicilia, 456 a.C) y Electra de Sófocles (Atenas, 495 a.C/ 406 a.C.). Una valiente y estética propuesta artística y política que reitera la defensa de las mujeres americanas enfrentadas al machismo y marginadas por sistemas sociales de producción que discriminan por el género. Todo un espectáculo con 20 actrices y actores del elenco estable de la CNT que estará no menos dos meses en temporada en Caracas y después, es posible, que vaya a las ciudades más cercanas.
 Palamides, un artista venezolano nacido en Grecia hace no menos de 50 años, advierte que su espectáculo Troyanas nuestras es un contundente cuento teatral sobre las mujeres de Troya después que perdieron la guerra contra Grecia y fueron esclavizadas por los vencedores. “Para mí, y la gente que me han acompañado en este proyecto, es una metáfora sobre lo que pasó en América, continente que fue conquistado, masacrada su población originaria, invadida y además tuvo que aceptar a otros pueblos esclavizados y traídos en barcos de vela cual si fuesen animales. Este crisol de pueblos y sus culturas, que se ha logrado en los últimos 500 años, ya creció y se ha rebelado contra sus antiguos amos o los descendientes. Es, un espectáculo eminentemente de factura política, utilizando los temas y los argumentos que nos dan los cuatro grandes maestros griegos”, declara Palamides.
No queda duda alguna que Troyanas nuestras es la bandera de un pueblo que ha sufrido y que ahora ha logrado tener una identidad propia y trata de diseñar y hacer su vida. Es lo que propone Palamides con esta contundente recreación escénica de los personajes que plasmaron Sófocles, Esquilo y Eurípides en sus obras originales. Una metáfora americana de lo que pasó con los legendarios pueblos griegos y troyanos como los cantaron sus poetas.
Es una reflexión teatral a partir de la guerra y la posguerra de Troya que desembocan metafóricamente en el descubrimiento, la conquista y la colonización de un continente  desconocido, llamado después América y todos los sucesos posteriores, como fueron los procesos de independencia política y los intentos para instalar sistemas gubernamentales republicanos con regímenes militares o civiles. El existencialismo acabo con las tragedias, diría Jean-Marie Domenach.
MONTAJE
El espectáculo es denso e intenso. Los personajes usan atuendos de época hibridados y utilizan garrotes (no olvidar jamás el tamunangue), además recitan sus textos y cantan arias precisas sobre el dolor de las mujeres esclavizadas. Son no menos de 150 minutos de bailes, danzas y movimientos rituales en medio de atmosferas sórdidas. No es precisamente una fiesta aquello sino todo lo contrario: es la lucha por la sobrevivencia y para no perder la dignidad de un pueblo oprimido pero digno. Hay que agarrarse a la silla porque es estremecedor aquello, gracias al verismo de su puesta y la calidad histriónica ahí alcanzada. ¡La libertad viene a ser la suma del amor, el llanto y el parto de una mujer y exige sangre, entre otras cosas!
Costa Palamides no está solo, por supuesto, lo acompañan, además de un selecto equipo técnico y la excelente coreógrafa  Carmen Ortiz , un grupo de intérpretes comprometidos como Aura Rivas (Hécuba), Francis Rueda (Clitemnestra), Ludwig Pineda y Luis Domingo González (Agamenón y Taltibio), Livia Méndez y Maria Alejandra Tellis (Casandra), Juliana Cuervos (Electra), Marcela Lunar (Helena, Polixena e Ifigenia), Citlaly Godoy (Andrómaca y Crisótemis), Rosanna Marín (Andrómaca), Edilsa Montilla (Polixena y Crisótemis), Varinia Arráiz (Polixena y Crisótemis), Zair Mora (Helena e Ifigenia) ,Jesús Hernández y Jean Manuel Pérez (Egisto y Polinéstor), Arturo Santoyo (Odiseo, Menelao, Orestes, Polidoro y Pilades), Francisco Aguana (Orestes y Polidoro), Keudy López (Odiseo, Menelao y Pedagogo), Alejandro Restrepo (Pedagogo) y Julio García (Pilades). Nuevas y veteranas generaciones actorales. Todos ellos se lucen no solo por su plasticidad sino por la pasión que dan a sus textos. Difícil señalar aquí a los mejores, cuya calidad está marcada por la fuerza dramática de sus personajes.
 La escenografía son simples telones que suben o bajan; además de las caracolas y los garrotes como elementos de utilería que utilizan, además de unas abstracciones de máscaras de diablos danzantes. Mención aparte merece la musicalización especial que hace Pantelis Palamides para todo el espectáculo y la ambiciosa producción general del director de la CNT, Alfredo Caldera.
 Es una demostración que si se puede hacer teatro griego con contenidos americanos, ya que además hay poetas que dan su colaboración al texto utilizado, como el chileno Pablo Neruda, el cubano Virgilio Piñera, el ecuatoriano Peky Andino Moscoso, el chileno Marco Antonio de la Parra y el venezolano Elio Palencia, quien escribió especialmente para este montaje el comprometido monólogo final de Clitemnestra (Francis Rueda), tremenda lanza contra la violencia de género y a favor de la igualdad de derechos para la mujer americana.
Este montaje nos recuerda que la tragedia griega ha sido transformada en apología a la libertad lograda después de un gran baño de sangre por las revoluciones y porque definitivamente el monoteísmo desplazó a los dioses paganos, tema para otros teatros.

miércoles, julio 19, 2017

El Trabuco Venezolano: 40 años de legado musical

Alberto Naranjo en escena con su música
Del 25 al 28 de julio la Fundación Teatro Teresa Carreño abre sus espacios para el merecido homenaje a la agrupación “El Trabuco Venezolano” que celebra 40 años de su fundación. Durante cuatro días se podrá disfrutar de conciertos, conferencias, clases magistrales y, a partir del 26, una exposición iconográfica que estará ubicada en el Lobby del Teatro. Para cerrar, una celebración bien merecida en la sala Ríos Reyna, a las 6:00 pm, los días 27 y 28, el concierto “El Trabuco Venezolano, homenaje a Alberto Naranjo”.
Hablar de “El Trabuco Venezolano” es también hablar del músico, compositor y arreglista Alberto Naranjo, quien es un ícono de la música popular venezolana y su legado es de resistencia para la conservación de nuestras raíces mestizas. Indiscutiblemente dentro de la labor del maestro Naranjo está la creación de esta agrupación en el año 77.
Por tal motivo, el Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño junto a la agrupación, tiene preparado cuatro días de intensas actividades en el mes de julio donde habrá más de 50 músicos de la escena nacional e internacional.
El día 25, el conversatorio de Cheo Guevara “Alberto Naranjo, su huella”; en el Platillo Protocolar a la 1:00 pm y, como actividades simultáneas, de 4:00 a 6:00 pm, el taller “Percusión Afro-Venezolano” en la Sala G, además de la clase magistral “La escuela de Percusión” por Viruta Martínez, en la Sala E. En el lobby del teatro, tendremos la presentación del “Caracas Legends Ensamble”.
El 26, en el Platillo Protocolar a las 10:00 am y a la 1:00 pm, los conversatorios “Hera & Pablo, el baile de salsa a lo Venezolano” y “Las Culturas Populares en el Caribe” a Cargo de Noel Márquez Rubén Cantillo. Además en la Sala C, a las 3:00 pm, el taller “Percusión Latina” a cargo de Frank Márquez; y para finalizar el día en los espacios abiertos del teatro, a las 4:00 pm, el concierto del “Grupo Madera”.
Ya el día 27, en la Sala C a la 10:00 am, el taller “Afinación en la percusión” dictado por Nicolás Monterola; luego, a la 1:00 pm, las actividades simultáneas: el conversatorio “El swing latino, 40 años de vigencia” a cargo de Ángel Méndez en el Platillo Protocolar, y en los espacios abiertos el concierto de la Orquesta Carlin de San Agustín.
Y el 28, último de los cuatro días de intensa actividad, en la Sala C a las 10:00 am, la clase magistral “La Pianística en la salsa” con José “Tuky” Torres y, a la 1:00 pm en el Platillo Protocolar, el foro “Trabuco Venezolano” llevado por Orlando Montiel, “El Flaco” Álvarez y Juan Carlos Báez; después, a las 3:00 pm en la sala José Félix Ribas, el concierto de la Big Band San Agustín.
Las clases magistrales, conversatorios, talleres, foros y conciertos al aire libre son totalmente gratuitos. Las entradas del concierto “El Trabuco Venezolano, homenaje a Alberto Naranjo”, del 27 y 28 en la Sala Ríos Reyna, tienen un costo de 5 mil bolívares y ya se encuentran a la venta en las taquillas y página web del teatro.
Toda la información de las actividades que se desarrollan en los espacios de la Fundación Teatro Teresa Carreño, además de su programación, se encuentra disponibles en la página web www.teatroteresacarreno.gob.ve y por medio de sus redes @teresacarreno, en twitter; @teatroteresacarreno, en instagram y por facebook Teatro Teresa Carreño.

Cinco teatros de Kafka en Cipreses

El elenco que espera desde este sábado
 El tercer espectáculo de la Compañía Nacional de Teatro está listo. Hotel Kafka es el nuevo montaje de la CNT que será exhibido desde este sábado 22 de julio, a las 3PM, en el teatro Nacional de Caracas, bajo la dirección de Marisol Martínez, con la producción general de Alfredo Caldera, actuado por Ángel Pelay, Sandra Moncada, Randimar Guevara, Dayana Cadenas y Wahari Meléndez, contando además con el dispositivo escenográfico creado por Carolina Raga.
Esta directora Marisol Martínez, bastante conocida por sus originales montajes de circo y algunas experimentaciones escénicas, se ha destacado gracias a sus audaces propuestas sensoriales que buscan integrar al público con sus espectáculos hasta integrarlo o vincularlo con la obra en situaciones extremas y llevarlo incluso a un territorio poético efervescente, como han comentado algunos analistas. Es, pues, una artista con perfil propio, algo que es necesario siempre, pero hay muy pocas como ella.
 Este espectáculo, que estará no menos de cuatro semanas, durante una primera temporada en el teatro de la esquina de Cipreses, como lo subraya su directora Martínez, es una adaptación libre de cinco relatos de Franz Kafka, los cuales han sido transformados en textos teatrales por la misma puestita, quien además es licenciada en Letras y egresada de la UCV. Ella tomó relatos como Un informe para la academiaUn artista del hambreUn artista del trapecioMetamorfosis y La ley para elaborar así el básico libreto de trabajo. “Es la consecuencia de una investigación que se hizo a partir de la biografía y la obra en general de Kafka, hasta que pudimos generar un creativo texto para el montaje, de carácter experimental y basado íntegramente la literatura kafkiana”, ha dicho, tras comentar que siempre ha disfrutado con la producción del afamado escritor, quien murió a los 41 años, tras haber nacido en Praga hacia 1883.
  Hotel Kafka es, pues, una adaptación totalmente libérrima, basada en los argumentos de cada uno de esos textos, con sus personajes y sus contenidos. “Lo que hicimos fue ponerlos dentro de un espacio teatral y por eso lo hemos titulado Hotel Kafka, por una natural analogía. Se trata de un espectáculo itinerante y adecuado para hacerlo o mostrarlo en espacios alternativos. Nuestra propuesta para el estreno se inicia en el foyer del primer piso del teatro Nacional y se mueve por todos sus espacios, adecuadamente intervenidos por la escenógrafa Carolina Raga. El público llega a un hotel, donde su dueña invita a los espectadores-huéspedes para que visiten los espacios de dicho local. Pretendemos generar un espacio teatral propicio para la representación de esos cinco textos, con sus cinco espacios y sus cinco atmosferas. El público deambulara por ese hotel y podrá ver así la Metamorfosis”, apunta Marisol, quien aclara que “llego a Kafka porque lo estudie muchísimo, desde cuando incursionaba en la UCV. Me gustan mucho los mal llamados poetas malditos”.
Está considerada como una de las pocas directoras teatrales que trabaja a partir de ideas propias, capaz de generar sus propios textos o reescribir lo que le caiga en las manos. “No tengo miedo a correr riesgos porque vengo del circo y prefiero arriesgar que trabajar en la comodidad de los convencionales. He estrenado montajes como El tourEl banquero anarquistaReverón Un fausto anda por la avenida, todos obtenidos a partir de la deconstrucción de los textos teatrales o literarios, a los cuales he considerado como unas herramientas. Por eso mi teatro está basado en la puesta en escena”.
¿Qué  ha pasado con el circo?
 El circo es una herramienta o un lenguaje donde hay un especial trabajo físico con los actores y donde se les exige mucho más a sus intérpretes. Con Hotel Kafka haremos varias temporadas y para fin de año presento un montaje con la Fundación Rajatabla, posiblemente con una pieza de Bertold Brecht.
Nieta talentosa

 No es el primero ni el último trabajo teatral que se aborda desde los textos y la biografía de Kafka, pero creemos que marcará época para la historia de las artes escénicas venezolanas porque la directora Marisol Martínez  (nieta de Lily Álvarez Sierra y Gabriel Martínez, valiosa pareja de pioneros del teatro) pretende crear un  espectáculo que esté  a la atura del sufrido existencialismo del escritor, quien vivió una época convulsa y de futuro incierto, muy similar a la que vivimos ahora en el mundo contemporáneo. Ella subrayará, con su trabajo y el de los actores, los verdaderos significados del adjetivo kafkiano que se refiere a las sociedades asfixiantes donde los seres humanos deben superar situaciones extremas y absurdas pero que sí que pueden ser superadas

sábado, julio 15, 2017

¿Ser o no ser Cabrujas a los 80?

Inolvidable ciudadano y ejemplar intelectual.
¿Si el caraqueño José Ignacio Cabrujas Lofiego estuviese vivo y próximo a cumplir sus primeros 80 años, el venidero 17 de julio, ya se habría definido entre ser chavista o escuálido, o vivir exiliado como escritor en Miami o en Ciudad de México, o ser simplemente un flamante y severo crítico de la Quinta República?
Estamos seguros que no hubiese sido indiferente ante lo que ha ocurrido desde 1999. Pero él, que vivió sólo 58 años y unos meses, dejó una vasta obra intelectual, los inolvidables afectos que dio y recibió, además de Diego Cabrujas Palacios, la simiente que le sobrevive.
A quienes les interese auscultar su credo político y deducir de ahí cuál sería su comportamiento ciudadano, les recomendamos revisar sus 15 textos teatrales y detenerse precisamente en el melodrama El día que me quieras (1978), leerlo detenidamente y deducir qué proponía al pueblo venezolano dispuesto a luchar por un proceso revolucionario. Y si la lectura resulta aburrida, como suele ocurrir con la literatura dramática, no queda sino presenciar el espectáculo, del cual se han realizado más de 150 funciones, según la puesta en escena que le hizo para la temporada del 2005, el maestro Juan Carlos Gené, donde actuaron María Cristina Lozada, Eulalia Siso, Martha Estrada, Marisa Román Héctor Manrique, Basilio Álvarez, Juan Carlos Ogando e Iván Tamayo. Montaje que Manrique ha mantenido en repetidas temporada en el Teatro Trasnocho, con notable éxito de público.
El día que me quieras puede “leerse” como un melodrama de mujeres angustiadas en una Caracas sometida a un poder tiránico -transcurre en 1935 y desde Maracay manda el Benemérito- y cuyas vidas son alteradas para siempre porque las visita de improviso el legendario Carlos Gardel en su casa de La Pastora. Y ellas además descubren que el comunista Pío Miranda no lo es a conciencia, pero si es un chulo, quien sin piedad ha engañado, durante diez años a su enamorada María Luisa Ancizar, y además nunca la tocado más allá de lo permitido, porque la biología no le funciona sino en esa histórica Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
¿Qué quiso predicar Cabrujas? Que un verdadero revolucionario no es mentiroso jamás y lucha siempre por su ideología porque está plenamente convencido de ella y no porque quiere medrar, y además no abusa de la buena fe de quienes lo aman o creen en él. En síntesis: es el deber ser de un revolucionario venezolano, no sólo en el año 1935 sino para siempre.
Hay, por supuesto, otras “lecturas” posibles, pero todas tienen un denominador común: la honestidad de un revolucionario nunca puede ser puesta en tela de juicio. En síntesis: Cabrujas si creía en un proceso de necesarios y profundos cambios sociales, pero los mismos tenían que contar con hombres y mujeres convencidos y no por simple moda.
¿Y por qué Cabrujas metió a Gardel en esa diatriba contra los supuestos revolucionarios? Algunos afirman que lo hizo para respetar el origen del cuento familiar que lo impulso a pergeñar su sainete o su melodrama, otros apuntan que es para derrumbar esos mitos de la farándula que sirven para adormecer a las multitudes y hacerlas soñar en otros mundos supuestamente mejores. Sea lo que sea, la presencia de esa gran estrella latinoamericana es un viento fresco que anima a los personajes encerrados de esa casona de La Pastora, un teatro que prosigue convocando multitudes en esta Tierra de Gracia y donde se le exhiba.
Por supuesto que también es posible una lectura plana, esa que ayuda a la digestión y que no exige mayores complicaciones, pero estamos seguros que ese tipo de espectadores ya no existe en este país, después de largos 400 años de sufrida y constante vida teatral.
Sea como sea, Cabrujas sigue dando mucho que hablar o repensar, aunque para algunos puede ser un dolor de cabeza. Nosotros hemos utilizado nuestro modesto archivo, por ahora.


jueves, julio 13, 2017

"Casa de sangre y cenizas" o que pasa con el teatro en Venezuela

El teatro criollo no se ha detenido porque sus artistas lo aman siempre.
El teatro es un espacio conceptual y real perfecto para soñar, viajar y experimentar nuevas emociones. Y fue creado para criticar o analizar o proponer reflexiones sobre situaciones que atañen a la sociedad o a las comunidades, en lo general o en lo particular. Por eso y para eso lo inventaron los griegos, a partir de sus poetas o dramaturgos y con sus actores que dramatizaron y llevaron mensajes llenos de sentimientos y cargas emocionales ante sus audiencias, como ocurrió y todavía ocurre al cabo de dos mil largos años.
¿Qué pasa con el teatro en Venezuela al promediar los primeros 17 años de este siglo XXI? Hay muchas respuestas, porque sus artistas se han encargado de hacerlo y analizarlo, pero las mismas deberían ser llevadas ante un foro, precisamente en estos tiempos de plebiscitos y asambleas constituyentes, para asumirlas y proponer desde ahí precisas leyes u ordenanzas necesarias para su desarrollo y trabajar para sacarlo así de su atraso.
Para resumir este batiburrillo de conceptos sobre el valor o importancia del teatro, podríamos reiterar que un pais sin teatro es un pais sin alma, o, como enseña Federico García Lorca, el teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. ¿Cómo está el teatro de nuestra cara Venezuela?
Todo eso se aprecia o se materializa, especialmente, en esa dramaturgia venezolana comprometida con la realidad de su pais, como  es el caso de José Gabriel Núñez (Cumaná, 29 de octubre de 1937), cultor de obras de denuncia contra el opresor y a favor de los oprimidos, como, a buena hora, lo ha advertido el novel director y actor Jhonny Romero, cuya tesis de grado, para la Universidad Nacional Experimental de las Artes, se encauzó en la tarea de desentrañar los elementos políticos y sociales que yacen en cinco piezas de Núñez que estudió   y llegó  incluso a escenificar una de ellas. 
DRAMATURGIA COMPROMETIDA
Tal es el caso de Casa de sangre y cenizas donde Núñez utiliza a una criada para narrar, alternadamente, ante un periodista, las historias pasadas o transcurridas en una casona, ubicada en un pueblo de alguna provincia venezolana, en los tiempos de una dictadura (desde Castro hasta Pérez Jiménez), de la que no quedan sino recuerdos del antiguo esplendor de aquel hogar, los cuales se corporizan y revelan lo ocurrido, años atrás. Es un monumental flashback, como en el cine, con un ensamblaje de tres amargas historias de amor: la madre y el padre, la hija y su rebelde novio universitario y el varoncito de la familia enredado con el sirviente; un trío romántico en medio de complejas relaciones sociales, de dominación total, hasta que todo se rompe y el muchacho muere tiroteado en la habitación de un burdel, porque su papá se entera que su vástago no puede hacer nada con la ramera, ya que es homosexual, tras enterarse de sus picardías homoeróticas.
Cuando Romero leyó Casa de sangre y cenizas se emocionó porque entrevió lo complicado del trabajo de dirección que exigía esa obra que se realiza en dos tiempos, quedando la posibilidad de representar la casa como una propuesta hiperrealista.  La casa, que propone del texto, es “una casa de verdad” (un livingroom que se transforma en lupanar), trasladada al escenario, lo cual se convirtió en el asunto “más escabroso” de la producción, como ha contado Romero.
Pero la puesta en escena que propone y realiza felizmente el director va más allá.  No es un espectáculo fácil de lograr a satisfacción por las mismas características estructurales del texto, especialmente las dos temporalidades, pero hay que resultar que el elenco hace todo lo posible por convencer con su trabajo digno, como lo atestiguamos en dos oportunidades: una en la sala del Trasnocho Cultural y otra en Rajatabla donde hace temporada.
Ahí, pues, están: Juan Carlos Lira, Naír Borges, Sandra Yajure, Flor Colmenares, Luis Ernesto Rodriguez, Orlandys Suarez (una verdadera revelación), Maiker Pereira, Carlos Enrique Pérez, Francisco Obando y David Vincent, quienes conforman el aguerrido elenco de este dramón, donde se entrecruzan esas sagas románticas, desarrolladas en medio de las luchas estudiantiles y la nefasta intolerancia de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Creemos que el texto merece saltar al cine, pero ese es otro cantar. Johnny Romero, pues, se propuso materializar su reto y lo logró satisfactoriamente. Con un elenco más profesional habría tenido mayor fuerza su trabajo, pero eso era lo que tenía.
MEDIO SIGLO
Hay que recordar que hace 50 años, José Gabriel Núñez estrenó su primera obra Los peces del acuario. Fue en Puerto la Cruz, aquel 27 de abril de 1967. Al día siguiente lo presentaron en Cumaná. Los había invitado la Dirección de Cultura de la Universidad de Oriente. Los recibió un público entusiasta que se adelantó a la buena acogida que tuvo la obra en Caracas el mes siguiente en la desaparecida sala Leoncio Martínez de la plaza Tiuna". Ahí actuaron: Carmen Messuti, Napoleón Bravo, Martha y Jesús Mijares, Beatriz y Santiago Definís. El dispositivo escenográfico lo diseñó Sixto Massieu.
Los peces del acuario marcó el rumbo definitivo que le dio a su vida. "Decidí levantar el telón y comenzar a caminar por distintos senderos de los que había transitado hasta ese momento. Me hechizaron las candilejas, me deslumbraron las luces que brillaban como trozos de cristal o de diamantes y decidí quedarme escribiendo. Más tarde entraría a las aulas de clase para hablar de teatro y de sus rigores con los estudiantes que buscaban formarse en las academias existentes".
"Y cincuenta años son muchos años. Toda mi vida. Decidí asumir la humanística condición y el reto que todo dramaturgo debe enfrentar, la de ser un lúcido testigo de su época, de su entorno, pero no solo limitándose al testimonio, sino enjuiciando, abriendo heridas, señalando contradicciones y los conflictos del hombre con sus circunstancias sociales sin anclarse en una señal referencial".
"Cincuenta años de fructíferas hermandades con los grandes maestros, con las mejores actrices y actores de nuestro teatro. Directores, escenógrafos, vestuaristas, técnicos. Con la influencia de sus ideas, de su disciplina, de su trabajo. Cincuenta años de afectos, de cercanías irremplazables y de honestidad intelectual que me mostraban el camino que tenía que seguir y que he procurado continuar transitando en esas direcciones".
Medio siglo tiene Núñez en los avatares del teatro y es por eso que su familia elegida le festejó sus 80 años de vida con Casa de sombras y cenizas, la cual ahora hace una breve temporada en el espacio que invento y catapulto el ya legendario Carlos Gimenez.

Núñez celebró la presencia de esos seres que le dieron y le siguen dando afectos sin sombras a su vida profesional como el más preciado regalo. “Uno de ellos, el más reciente de estos obsequios, fue ver en escena el último de mis trabajos escritos,  Casa de sangre y cenizas, impecablemente llevada al escenario, con una maravillosa y acertada dirección y un emotivo equipo actoral que de manera contundente transmitieron al espectador de forma notoria, todo cuanto quise expresar en ella y provocó su categórica respuesta".

miércoles, julio 12, 2017

Tres espectáculos novedosos en el Nacional

ROJAS, CALDERA, MARTINEZ Y PALAMIDES
Llegó el momento de la cosecha de lo sembrado. El primer semestre de este caldeado 2017 fue para preparar los elencos y ensayar los montajes. Y ahora la primera quincena de julio será para mostrar lo logrado con los textos de Eurípides, Esquilo y Sófocles, además de Franz Kafka y César Rojas. Son los autores de los textos que darán vida a tres espectáculos producidos por la Compañía Nacional de Teatro (CNT), que dirige Alfredo Caldera, los cuales se presentaran a partir de los días 14, 15 y 22 de julio, y después seguirán durante agosto y septiembre, siempre en el teatro Nacional de Caracas, sede oficial de la CNT, gracias a Fundarte y la Alcaldía del Municipio Libertador.
GRIEGOS
Troyanas nuestras es la novedosa y trasgresora propuesta del director, autor y actor Costa Palamides. Se trata, pues, de una adaptación dramatúrgica de cuatro piezas fundamentales del teatro trágico griego, a saber, Troyanas Hécuba de Eurípides, Agamenón de Esquilo y Electra de Sófocles.
La metáfora de Troyanas nuestras con esas mujeres conquistadas, esclavizadas, desplazadas, martirizadas y explotadas en tierra extranjera, que calza sin duda alguna, en una visión “nuestramericana” que contará, además, con fragmentos de dramaturgos latinoamericanos, como Florencio Sánchez, Virgilio Piñera, Marco Antonio de la Parra, Arístides Vargas y Nelson Rodrigues, quienes redimensionaron el mito griego como también la palabra de grandes poetas de nuestro continente que se extiende desde Nehualcoyotl  hasta Cintio Vitier pasando por Sor Juana Inés de la Cruz, Pablo Neruda , Aimé Cesaire, Ramón Palomares, José Manuel Roca, Pedro Mir y Otto René Castillo, todos musicalizados por su hermano  el compositor Pantelis Palamides.
En este esfuerzo creativo de Costa y Pantelis Palamides estarán acompañados por los aportes de Carmen Ortiz (coreografía), Lina Olmos (vestuario), Julia Carolina Ojeda (montaje vocal), Oscar Salomón (elementos escenográficos) e iluminación (Gerónimo Reyes). 
Con  un valioso elenco donde participan   profesionales como Aura Rivas (Hécuba), Francis Rueda (Clitemnestra), Ludwig Pineda y Luis Domingo González (Agamenón y Taltibio), Livia Méndez y Maria Alejandra Tellis (Casandra), Juliana Cuervos (Electra), Marcela Lunar (Helena, Polixena e Ifigenia), Citlaly Godoy (Andrómaca y Crisótemis), Rosanna Marín (Andrómaca), Edilsa Montilla (Polixena y Crisótemis), Varinia Arráiz (Polixena y Crisótemis), Zair Mora (Helena e Ifigenia) ,Jesús Hernández y Jean Manuel Pérez (Egisto y Polinéstor), Arturo Santoyo (Odiseo, Menelao, Orestes, Polidoro y Pilades), Francisco Aguana (Orestes y Polidoro), Keudy López (Odiseo, Menelao y Pedagogo), Alejandro Restrepo (Pedagogo) y Julio García (Pilades). 
Troyanas nuestras inicia su temporada el viernes 14 de julio, a las 5PM, en el teatro Nacional.
COLÓN EN MARGARITA
Para el sábado 15 de julio, a las 11 AM, en el teatro Nacional está fijado el estreno de ¿Dónde está enterrado Colón, escrito y dirigido por César Rojas, contando con las actuaciones de Trino Rojas, Nitaly La Cruz, Kala Fuenmayor, Ana de Sousa  y Kelvin Zapata.
 ¿Dónde está enterrado Colón?  es la historia de “un par de hermanitos que han quedado huérfanos y deambulan en las playas de El Tirano, en Porlamar, quienes venden frutas del mar para sobrevivir, mientras siguen juntos. Entonces conocen a una pareja caraqueña, Teresa y Miguel, que llegaron a la isla para solucionar sus asuntos maritales, y quienes se dan cuenta que pudieran ser la solución para el hambre y la ausencia de sus padres a la pareja de muchachos, pero los caraqueños descubren la tumba donde está enterrado Cristóbal Colón, y el pueblo decide que hay que matarlos para que nadie se entere de ese secreto. Los encierran en la casa del Tirano Aguirre para aniquilarlos con fuego, pero la niña los ayuda a huir y se escapa con la pareja en pos de una vida mejor; de una oportunidad… y el varón se queda, se convierte en activista de hotelería y sale adelante mientras espera el reencuentro con su hermanita. Y diez años después, van a encontrarse como se prometieron cuando se separaron, pero antes de que ella aparezca, el joven tiene que contar la historia ocurrida”.
CINCO KAFKIANOS    
Hotel Kafka es el espectáculo que será exhibido, bajo la dirección de Marisol Martínez, actuado por Angel Pelay, Sandra Moncada, Randimar Guevara, Dayana Cadenas y Wahari Meléndez, contando además con el dispositivo escenográfico creado por Carolina Raga, y se podrá apreciar  desde el 22 de julio a las 3 pm.
La directora Martínez, conocida por sus montajes de circo y algunas experimentaciones escénicas, se ha destacado gracias a sus audaces propuestas sensoriales que buscan integrar al público con sus espectaculos hasta integrarlo o vincularlo con la obra en situaciones extremas y llevarlo incluso a un territorio poético efervescente.
 Este espectáculo es una adaptación libre de cinco relatos de Franz Kafka, los cuales han sido transformados en textos teatrales por la misma puestita. Ella tomó relatos como Un informe para la academiaUn artista del hambreUn artista del  trapecio,  Metamorfosis y  para elaborar así el libreto de trabajo, el cual se hizo a partir de la biografía y la obra en general de Kafka, hasta generar un texto para el montaje, de carácter experimental y basado íntegramente la literatura kafkiana.
  Hotel Kafka es, pues, una adaptación libérrima, basada en los argumentos de cada uno de esos textos, con sus personajes y sus contenidos. Lo que se fue ponerlos dentro de un espacio teatral y por eso lo titularon Hotel Kafka, por natural analogía. Se trata de un espectáculo itinerante y adecuado para hacerlo o mostrarlo en espacios alternativos. Nuestra propuesta para el estreno se inicia en el foyer del primer piso del teatro Nacional y se mueve por todos sus espacios, adecuadamente intervenidos por la escenógrafa Carolina Raga. El público llega a un hotel, donde su dueña invita a los espectadores-huéspedes para que visiten los cinco espacios de dicho local. El público deambulara por ese hotel y podrá ver así cada uno de cinco eventos.

domingo, julio 09, 2017

Chimiro al Panteón Nacional

Una cantata adecuada y oportuna que viene desde la provincia.
Se dice que la historia la redactan los vencedores y es por eso que nadie se acuerda de los derrotados. Pero hay una segunda historia que es pergeñada por tozudos periodistas, intelectuales y hasta algunos artistas, quienes se dedican a rescatar aquellos valores de quienes no lograron anheladas victorias y están ahí cual fantasmas esperando que los invoquen y escuchen nuevamente sus cuitas. 
Eso lo recordamos porque en Venezuela sobran loas para quienes llegaron o coronaron sus proyectos, bien políticos, sociales, económicos o simplemente culturales. Nadie evoca, para citar un caso, a quienes perecieron por sus ideas políticas revolucionarias, salvo el caso de un grupo de testarudos teatreros del estado Portuguesa quienes se propusieron rescatar una faceta histórica de las guerrillas de los años 60 y mostrarla ante su público, porque quienes no conocen su pasado no pueden proyectar su futuro ni menos aún evaluar su presente.
Eso ha sucedido con la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, que, bajo la creativa dirección de Carlos Arroyo, la estrenó en Guanare, el 15 de julio de 2012, como la cantata popular Argimiro Gabaldón…por los caminos de la libertad , con decantados y poéticos textos y desgarradas líricas de Tomas Jurado Zabala (ahora vive y trabaja en México y las precisas partituras de Javier Medina, con la cual realizaron más de 50 funciones en escenarios de Portuguesa, Lara, Trujillo y ahora será representada  de nuevo en Caracas porque los restos  de Chimiro serán llevados al Panteón Nacional este 15 de julio.  
UN LUCHADOR
Gracias a Carlos Arroyo y su fogoso equipo de artistas y técnicos está en la escena venezolana una de esas raras cantatas de raigambre popular, espectacular montaje que reconstruye poéticamente aspectos del periplo vital de uno de los grandes luchadores por la libertad en Venezuela: Argimiro Gabaldón Márquez. Él, en 1958, planteó la idea de otras formas de lucha; explicaba que las revoluciones no eran un cambio de líderes políticos sino una transformación de sistemas, y se entregó a una guerra de guerrillas, donde pereció.
¿Qué podemos decir de esta cantata sobre sucesos venezolanos? Que cuando la vimos ( 2 agosto de 2014, en el teatro Nacional de Caracas) nos remitió a la  Cantata de Santa María de Iquique del chileno Luis Advis -basada en sórdida  masacre, ejecutada por militares, en una escuela en una escuela al norte de Chile-  interpretada y actuada (desde 1969) por el grupo Quilapayún y Héctor Duvachelle; pero la nuestra, Argimiro Gabaldón….caminos de libertad , tiene una musicalización  más viva, porque son sones de negros, además de sobrias coreografías (creaciones de Yorman Mejías y Alberto Ravara), actuaciones y polifacéticas tareas escénicas de sus diez intérpretes, por lo que se muestra en el escenario resulta espectacular; no solo por el trepidante ritmo popular venezolano, de principio a fin, sino por  la fuerza de su relato y la desgarrada poesía de sus textos, todo dentro de una iluminación que estremece los sentidos.
De verdad, que ningún venezolano puede presenciar aquello sin que le estremezca el corazón, para decirlo coloquialmente, porque es una poética aproximación a la historia comprimida del Comandante Carache, quien predicaba y luchaba por conceptos como: “Somos la vida y la alegría en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte”. Todo un auténtico poeta y hombre de pensamiento elevado, líder fundamental del movimiento revolucionario de los años 60.
CONTRA LA TRISTEZA Y LA MUERTE
Argimiro Gabaldón, reconocido Comandante Carache o Chimiro (Biscucuy, 15 de julio de 1919/ El Tocuyo, 13 de diciembre de 1964), fue un intelectual y político revolucionario que se alzó en armas contra el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), presidente famoso, entre otras cosas, por su lema “disparar primero y averiguar después”, quien dejó un impresionante saldo de muertos, presos políticos y torturados, lo cual sirvió para la radicalización del movimiento de izquierda en Venezuela. 
Cuentan que Chimiro era integro, fogoso y valiente como guerrillero, estratega y de encendido discurso revolucionario. Militante desde muy temprana edad del Partido Comunista de Venezuela, fue fundador de la primera célula del PCV en El Tocuyo (1934) y además un público luchador social, defensor de los derechos humanos, agricultor, alfabetizador, poeta, artista plástico, profesor de artes plásticas, matemáticas, historia, dirigente campesino. Entendió que había que conocer la historia de su país para poder actuar sobre ella, y se dedicó a formular preguntas y encontrar respuestas. Chimiro sumó su pasión por el periodismo, la novelística, el cuento y la poesía. Las circunstancias lo hicieron guerrillero y a comienzo de los años 60 sube a las montañas, siendo fundador, junto con otros camaradas, y conductor del Frente Guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). 
Se atribuyó su muerte a un accidente, debido al escape de una bala venida del arma de otro compañero de lucha, el Comandante Zapata, aquel 13 de diciembre de 1964. Los poetas dicen que a Chimiro le dolió morir de bala amiga, morir a destiempo, cuando apenas se iniciaba el camino duro del que tanto había hablado y para el cual tanto se había preparado. Dejó viuda y cuatro hijos, pero además ejemplo y leyenda de guerrero en “tremenda lucha contra la tristeza y la muerte”.
POEMA
No permitas que tu dolor se esconda
Oblígalo a salir desnudo a que combata
Que empuñe el fusil y la granada
Que anime la marcha
Que estalle en un grito en el asalto 
Que ría y que cante en la emboscada
Tu pena y mi pena y la de todos 
Es una sola pena militante 
Armada es el fuego que arde en la alborada 
La revolución que avanza desbordada
Hacia el milagro de las cadenas rotas
Y el gran sufrimiento se tornará alegría
Emergerá del fuego un mundo diferente
Será el llanto detenido
Y dejará la sangre de correr asesinada 
Se esparcirá la risa
Y los niños puros como pájaros
En vuelo llenarán los parques con sus gritos 
Y nosotros estaremos allí, ¡seguro que estaremos!
Como una llama ardiendo eternamente
Somos la vida y la alegría 
En tremenda lucha contra la tristeza y la muerte

¡Venceremos camaradas! ¡Unidos venceremos! A.G.M.