sábado, enero 28, 2012

Prostitución y drogas en "Alto"

Este 2012 será positivo para el teatro venezolano y lo aseguramos porque las agrupaciones sobrevivientes y los empresarios privados han descubierto ciertas claves para que sus espectáculos atraigan espectadores y así se acentué y consolide el circuito financiero básico en la profesionalización y la independencia del movimiento artístico.
Y una muestra de lo que veremos es lo ocurrido con el Trasnocho Cultural donde abrió la temporada el montaje Alto, o High, el cual remueve las entrañas del público sensible ante su densa y contemporánea temática y su realización, además de las conmovedora actuaciones del elenco que integran Carlota Sosa, Christian McGaffney y Luis Fernández, figuras muy conocidas en el teatro y la televisión locales.
La temática de Alto es un singular hibrido dramático entre la homofobia rampante, esa que exacerba la prostitucion de niños y adolescentes; la drogadicción de esos gais y los apuros humanos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, metida en eclécticas labores psicológicas, para recuperar almas y cuerpos descarriados en una urbe como Nueva York o Caracas, donde media sociedad devora la otra, y donde Dios al parecer se olvidó de los marginados sociales.
EN NY O EN CARACAS
El argumento de Alto gira al alrededor de una terapia de rezos y de encierros católicos a que es sometido Andy, un joven prostituto gay y drogadicto, en una especie de ONG a cargo del sacerdote Miguel y la monja Helena, quien a su vez fue alcohólica y vagabunda por las calles de Nueva York. El tratamiento para sacarlo del pozo sin fondo de las drogas y su adicción al sexo mercantilizado no da resultados y Andy, que se desnuda en varias ocasiones como consecuencia de sus crisis, finalmente se suicida con una sobredosis. Hay historias paralelas de la religiosa y el cura, pero no pueden sobreponerse a la principal, la estrujante subida y caída del joven prostituto y consumidor de cuanto mortífero estimulante cae en sus manos.
El espectáculo tiene un ritmo trepidante que está todo el tiempo arriba, logrado por la música y ritmo violento de las actuaciones de Christian y Carlota, el protagonista y su antagonista, el ángel caído que se resiste a que lo rescaten y la enfermera de su alma y su vituperado cuerpo, quien no esta muy segura en su fé y ni sus métodos tan heterodoxos.
OLOR DEL EXITO
Las actuaciones son memorables por la crudeza de los personajes y la intensidad de las mismas, especialmente Christian, quien construye un personaje que provoca rechazo y compasión, al lado de Carlota, con su atormentada monja que no podrá olvidar jamás su fracaso con Andy.
La caracterización del sacerdote la cubre Luis con precisión, pero cuyo trabajo como director de escena y de actores, además de creador del espacio escénico y la escenografía, son la contundente demostración de que ya es un creativo y veterano artista del teatro, con no menos de 25 años de labores sin detenerse jamás.
En síntesis: la homofobia y la prostitucion centradas en los progenitores corruptos y corruptores de sus hijos, aliñada con el desmedido consumo de estupefacientes, además de la utilización de reconocidos profesionales de la actuación, son algunos de los ingredientes que se destacan en Alto o High, y eso puede ser la causa de “su olor del éxito” ¿El público quiere crudeza, violencia y contemporaneidad, servidas por cómicos verdaderos? Al parecer sí, según los datos de taquilla de las dos primeras semanas de temporada en el Teatro Trasnocho.Y no hay que olvidar que siempre la realidad, en este caso en las calles caraqueñas, es más violenta y más sangrienta que lo que muestra el teatro, por ahora.
TRADICION DE USA

High, originalmente escrita por Matthew Lombardo y estrenada en Broadway durante la temporada 2011, fue traducida al español como Alto por Oswaldo Machado y adaptada por Luis Fernández, quien además es el autor de la puesta en escena y del diseño escenográfico. Este tipo de teatro, casi todos de temáticas dramáticos y sociales, centrados en el submundo neoyorquino o estadounidense, es común entre los dramaturgos gringos y buena parte de esa escuela se la deben a la tradición de escritores como Arthur Miller, Tennessee Williams y el legendario Eugene O'Neill.
SIETE HOMOFOBIAS

Homofobia es rechazo, aversión, odio, prejuicio o discriminación hacia hombres o mujeres homosexuales, que además involucra a bisexuales, transexuales y travestis, en toda la Tierra. El teatro, el cine y la televisión han sido utilizados para denunciar y combatir a la homofobia, prohibida por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su articulo 21, y por eso el teatro antihomofobia saltó vigoroso al escenario caraqueño de 2011 y dejó un récord nunca antes visto: siete obras. La primera fue El fantasma de Bonnie, de nuestra autoria, puesta en escena por Dante Gil; estrenada en la sala Rajatabla y después hizo temporada en Los Teques; es la saga del minusválido Abdón que usa silla de ruedas y visita a un complicado intelectual homosexual, en su apartamento, para una entrevista, sin sospechar todo lo que ahí les pasaría. Amen del catalán Carlos Be, dirigido por el talentoso Vladimir Vera, pieza conceptual sobre la homofobia, la cual encarcela o mata a jóvenes y poetas y además se nutre con la pedofilia de sacerdotes católicos; se exhibió en el Celarg. El Trasnocho Cultural mostró Vino la reina de Karin Valecillos y dirección de Jesús Carreño, cuyo nudo dramático es la frustrada temporada del grupo Queen en Caracas por la muerte de Rómulo Betancourt y como un adolescente gay sale del closet para ser maleteado de su hogar por un papá homofóbico, en aquellos años 80. El autor Martín Hahn y el director Javier Vidal llevaron a Escena 8 la comedia Hombre casado busca, sobre los líos de dos bisexuales que se citan cibernéticamente sin sospechar los enredos familiares que deben afrontar. La disculpa, pieza de César Rojas Márquez, centrada en el acoso familiar a un “viudo” gay. A raíz del Festival Nacional de Teatro 2011, organizado por la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, en la Casa del Artista presentaron nuestro monólogo Novia en rojo, sobre las vicisitudes existenciales del transexual Esdras Parra, puesto en escena creativamente por José Gregorio Cabello y con la performance de José Gregorio Becerra. Y el histórico evento cerró con la reposición de Penitentes de Elio Palencia, sobre el misterioso asesinato de un cura gay, a cargo de Costa Palamides. Y en el 2012 ya hay dos en la lista, pero eso será para otras crónicas

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